La Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras vivió una jornada de alegría en la tarde del 25 de noviembre de 2025 gracias a la celebración del acto de recepción como académico correspondiente de la provincia de Cádiz del doctor José Manuel Moreno Arana, historiador del arte y profesor de la Universidad de Sevilla. Su discurso de ingreso, dedicado al barroco de la Cartuja de Nuestra Señora de la Defensión («El Barroco en la Cartuja de Jerez»), abrió además la cuadragésima edición del ciclo «Jerez Siempre», uno de los programas más emblemáticos de la corporación y que se organiza una vez más con la colaboración del Centro de Estudios Históricos Jerezanos.
La sesión estuvo presidida por el presidente de honor de la Academia, Francisco Fernández García-Figueras, quien evocó los orígenes del ciclo en 1986 y su vocación de ser «tribuna abierta a gente joven» que hoy son catedráticos en distintas universidades andaluzas. Recordó las primeras ponencias de aquel programa –de Juan Abellán, José Luis Millán Chivite, María Jesús Sanz Serrano o Manuel Ruiz-Lagos– para subrayar que «Jerez Siempre» nació con la ambición de situar la historia, el pensamiento y la cultura de la ciudad en diálogo permanente con el resto de Andalucía y de España.

Fernández García-Figueras quiso, además, enlazar la efeméride con el espíritu del tema elegido para esta edición. Subrayó que, en esta ocasión, «la Cartuja y la arqueología van a estar presentes en esta noche» y se confesó especialmente satisfecho de comprobar cómo una nueva generación de académicos toma el relevo del ciclo con renovado impulso. En un momento especialmente significativo, aseguró que «no se podría hablar nunca de Andalucía, o de Jerez mismo, si no nos acercamos al barroco» y defendió que «lo que da titularidad a Jerez es la empatía; y no hay arte mayor para la empatía que el Barroco».
El presidente de honor quiso también expresar públicamente su reconocimiento al académico de número Francisco Antonio García Romero, al que definió como uno de los grandes valedores de la continuidad del ciclo, y alentó a los más jóvenes a mantener vivo este legado. «Os dejo con la gente joven», concluyó, antes de ceder la palabra al presentador del conferenciante, el también académico de número doctor Javier E. Jiménez López de Eguileta, a quien calificó con afectuosa complicidad como «muy barroco».

En su intervención, Jiménez López de Eguileta destacó la profunda significación de la velada, «pues bajo el alto auspicio de la Real Academia de San Dionisio tenemos el noble honor de inaugurar hoy la cuadragésima edición del prestigioso ciclo Jerez Siempre». Alcanzar las cuarenta convocatorias ininterrumpidas, señaló, no es solo un dato cronológico, sino «la palpable demostración de un compromiso inquebrantable con la conservación, el estudio y la difusión de la identidad esencial de nuestra ciudad, manifestada especialmente en su historia, en su arte y en su cultura».
El académico puso en relación la trayectoria del ciclo con el horizonte de la candidatura de Jerez a Capital Europea de la Cultura 2031, destacando que volver la mirada al pasado es «un impulso en el presente y la construcción de una arraigada esperanza para el futuro». A su juicio, Jerez Siempre se ha convertido «en un foro de reflexión y conocimiento de la más alta exigencia intelectual, un faro imprescindible para el análisis multidisciplinar de cuanto conforma el acervo histórico, artístico y social jerezano».

Jiménez López de Eguileta presentó el programa completo de esta nueva edición del ciclo, que este año adopta un carácter monográfico en torno a la Cartuja y a la arqueología jerezana. Explicó que, tras la conferencia inaugural del doctor Moreno Arana, Jerez Siempre continuará el martes 2 de diciembre con la intervención conjunta de Miguel Ángel López Barba y Diego Bejarano Gueimúndez, titulada «La Cartuja como ciervo doliente: intervenciones arqueológicas y de rehabilitación». El ciclo proseguirá el martes 9 de diciembre con la conferencia de María del Carmen Reimóndez Becerra, «La actualidad arqueológica jerezana: paisajes del pasado para la ciudad cultural del futuro». Finalmente, la edición de 2025-2026 se cerrará el jueves 11 de diciembre con la ponencia de Domingo Martínez González, dedicada a «Los Gyotaku: testimonio gráfico y compromiso sostenible». Subrayó que todas estas sesiones serán impartidas por miembros del Centro de Estudios Históricos Jerezanos, evidenciando —dijo— «la fértil colaboración entre ambas instituciones y la importancia creciente de la investigación local en el panorama cultural jerezano».

Al referirse a la figura del nuevo académico correspondiente, el presentador recordó que sentarse en la tribuna del ciclo Jerez Siempre y recibir la medalla de la Real Academia «no resultan ser asignaciones fáciles de conseguir», sino distinciones que el doctor Moreno Arana «se ha ganado por méritos propios». Destacó su trayectoria como historiador del arte y profesor en la Universidad de Sevilla, la importancia de sus investigaciones en el ámbito local y regional y su permanente compromiso con la defensa del patrimonio: «La voz del doctor Moreno Arana –subrayó– ha sido alzada en innumerables ocasiones para denunciar los atentados que se han cometido contra el patrimonio de nuestra ciudad; tanto es así que, a veces, ha logrado frenar algunos a punto de consumarse».

Fue entonces cuando Juan Salido Freyre, presidente de la Real Academia, cedió la palabra al protagonista del día. José Manuel Moreno Arana inició su discurso con un emotivo capítulo de agradecimientos. Quiso recordar «a los compañeros que han compartido conmigo la satisfacción de ver cumplido ese gran anhelo de la ciudad de Jerez» y, de manera muy especial, a su familia, sin la cual –dijo– no habría podido dedicar tanto tiempo a la investigación. «Los frutos que estoy, poco a poco, consiguiendo tras varias décadas de trabajo en torno a la Historia del Arte, como es el caso que nos ocupa hoy, van dedicados a ellos de manera muy especial», afirmó, antes de agradecer también la presencia de amigos, colegas y amantes del patrimonio jerezano.
El nuevo académico correspondiente explicó a continuación que, para esta ocasión, había querido centrarse «en una etapa muy concreta de la Cartuja de Nuestra Señora de la Defensión: la barroca, periodo al que he dedicado, en un gran porcentaje, mi trayectoria investigadora». Su propósito, indicó, era ofrecer «una visión general sobre el arte de los siglos XVII y XVIII en el monasterio, de una manera actualizada y con algunas aportaciones que puedan ayudar a seguir avanzando en su conocimiento».

Moreno Arana estructuró su recorrido en torno a tres grandes conceptos: el Barroco presente, el Barroco ausente y el Barroco adquirido. El primero se refiere a las obras que aún se conservan en el lugar para el que fueron concebidas –fundamentalmente elementos arquitectónicos, así como algunos retablos y esculturas recuperados tras los episodios de desmantelamiento y destrucción de la Edad Contemporánea–. El Barroco ausente alude, en cambio, a todo aquello que salió, se perdió o fue destruido a partir del siglo XIX y que, en los mejores casos, se halla hoy disperso por el mundo, como las célebres pinturas de Francisco de Zurbarán o las esculturas de José de Arce conservadas en la Catedral de Jerez. Por último, el Barroco adquirido es el que llegó para restituir el esplendor barroco tras la Desamortización de Mendizábal, con incorporaciones como el grupo de retablos procedentes de la Merced de Sanlúcar o el Sagrario de la Cartuja de Sevilla.
Para el conferenciante, esta triple categoría permite «abordar la complejidad del tema distinguiendo entre realidades diversas» y comprender mejor cómo el Barroco ha dejado en la Cartuja «una huella que trasciende cualquier límite espacial y temporal». Espacial, porque la calidad de sus obras arquitectónicas, pictóricas y escultóricas supera con creces los estrechos límites locales; y temporal, porque incluye dos siglos distintos –el XVII y el XVIII– y llega incluso al siglo XX, cuando se incorporan piezas ajenas en origen al monasterio jerezano tras el retorno de los monjes.

A lo largo de su exposición, el doctor Moreno Arana fue deteniéndose en ejemplos concretos de este Barroco presente, como el diseño del Claustro de Legos, trazado por Juan Martínez Montañés, las yeserías de la sacristía ejecutadas por fray Sebastián de Saavedra o la monumental portada de la iglesia, obra de fray Pedro del Piñar, a la que definió como una auténtica «fachada-retablo» que solo puede compararse, y aun superar en riqueza decorativa, a las portadas barrocas de las catedrales de Granada y Jaén. El conferenciante subrayó, además, la importancia de la escultura en piedra de Francisco de Gálvez para la puerta principal, discípulo de José de Arce, y resaltó la teatralidad y expresividad de este conjunto, que constituye a su juicio «la mejor obra» del escultor.

El acto concluyó con el protocolo habitual de estas sesiones. Juan Salido Freyre, como presidente de la corporación, hizo entrega de la medalla como nuevo académico correspondiente a José Manuel Moreno Arana.