La Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras de Jerez celebró en la lluviosa tarde del jueves 13 de noviembre una nueva sesión del ciclo dedicado a la Armada Española, organizado con la colaboración de la Orden de Santa Bárbara, con motivo del centenario de la Coronación Canónica de la Virgen del Carmen. La conferencia, titulada «Y la muerte en Trafalgar», fue pronunciada por el capitán de navío de la Armada Luis Mollá Ayuso, en una ponencia completamente inédita que combinó rigor histórico, memoria naval y vivencias personales.
La presentación del conferenciante corrió a cargo del vicepresidente de Letras, Francisco Antonio García Romero, quien destacó su brillante trayectoria profesional, literaria y docente dentro de la Armada.
Un arranque revelador: héroes olvidados y un cuadro que lo inspira todo. Desde los primeros minutos, Mollá Ayuso advirtió al público sobre el carácter único de la conferencia: «Esta conferencia es completamente inédita. La he venido trajinando y dando muchas vueltas, y espero que os guste», afirmó ante un auditorio expectante.

Explicó que su reflexión nacía de la contemplación de un cuadro conservado en Tenerife, que representa la muerte de Cosme Damián Churruca a bordo del San Juan de Nepomuceno. A partir de esta imagen, el capitán de navío planteó una idea central de su intervención: la existencia de marinos ilustres cuya grandeza no ha recibido la proyección histórica que merece. En este sentido, señaló que «aunque son todos los que están, no están todos los que son» en el Panteón de Marinos Ilustres, aludiendo a figuras de prestigio que no reposan en él «por razones diversas, pero cuya memoria, de una forma u otra, sí permanece».
A continuación, se detuvo en los casos de Churruca, Alcalá Galiano y Alcedo, comandantes en Trafalgar que murieron en combate y cuyos cuerpos fueron arrojados al mar, como era costumbre. Recordó con solemnidad: «Los tres fueron arrojados al mar… y ahí quedaron, como casi todos los muertos españoles de la época».
Nelson y Blas de Lezo: la estrategia y el relato. Uno de los momentos más destacados de la conferencia fue la comparación entre Horacio Nelson y Blas de Lezo, dos de las figuras más relevantes de la navegación a vela. Mollá Ayuso confesó abiertamente: «Yo soy muy nelsoniano… A mí me parece que Nelson, quizá con Blas de Lezo, son los dos mejores estrategas del mundo de la navegación eólica».
Describió la capacidad del almirante británico para prever no solo la situación del combate, sino la evolución futura de la batalla, lo que exigía —según dijo— «ver dónde estará uno mismo, dónde estarán los barcos propios y dónde los enemigos dentro de dos horas».
El ponente recordó episodios muy conocidos de Nelson, como su muerte tras recibir un disparo desde la cofa del navío Redoutable, o su decisión de vestir de gala el día de Trafalgar pese a saber, según Mollá, «que sería un blanco evidente». También evocó cómo su cuerpo fue trasladado a Inglaterra sumergido en un barril de coñac.
El capitán de navío contrastó este meticuloso cuidado británico de la memoria naval con la figura de Blas de Lezo, cuya gesta en Cartagena de Indias no obtuvo un reconocimiento acorde a su magnitud. Subrayó con énfasis que, tras la victoria, «le arrebataron los honores, el rango y la hacienda», y lamentó que hoy en día se desconozca el lugar exacto de su enterramiento.

Otra figura que centró buena parte de la intervención fue la de Juan Sebastián Elcano, a quien el conferenciante presentó como protagonista de una de las gestas más heroicas de la historia marítima: el regreso desde Tidore durante la primera circunnavegación.
Mollá Ayuso recordó que Elcano «con un barco desvencijado y una tripulación exhausta, logró lo imposible», razón por la que el emperador Carlos I lo mantuvo varios días en palacio para escuchar, fascinado, sus relatos sobre un mundo desconocido.
Sin embargo, señaló que el navegante vasco también sufrió posteriormente la incomprensión y el recelo de otros hidalgos de la corte, hasta el punto de que su vida terminó en la segunda expedición a las Molucas, víctima de la ciguatera.
Los “otros trafalgares” y la fuerza del relato histórico
Luis Mollá también se refirió a otros episodios de la historia naval española marcados por el peso del relato británico, a los que denominó «otros trafalgares», vinculándolos directamente con la persistencia de la Leyenda Negra.
En palabras del propio conferenciante, se trata de «los otros mangazos que nos han pegado los británicos, que forman parte de nuestra historia y, sin embargo, aparecen como si fueran suyas». Mollá Ayuso recordó ante el público ejemplos tan conocidos como el de Pocahontas, cuya popular versión cinematográfica oculta que la historia original no la protagonizaron John Smith y la princesa indígena homónima, sino el español Juan Ortiz y la princesa Ulele. «Esa historia es real y nuestra, pero Hollywood es Hollywood y nos la han mangado también», lamentó coloquialmente.
Otro ejemplo lo constituye la figura que inspiró el célebre Robinson Crusoe. El conferenciante explicó que su verdadero referente no fue un marinero inglés, sino Pedro Serrano, náufrago español que sobrevivió en circunstancias muy similares a las noveladas por Daniel Defoe. Del mismo modo, denunció la apropiación británica del mar de Hoces, conocido internacionalmente como «paso de Drake». Mollá Ayuso relató cómo, durante su etapa destinado en la OTAN, llegó a ver en los libros de texto de sus propias hijas la afirmación de que Francis Drake había sido el primero en circunnavegar el mundo. «Fui allí a protestar —recordó—: ¿qué estáis contando, si el primero fue Juan Sebastián Elcano?». Añadió que su indignación no era entendida, a pesar de tratarse de «un robo a mano armada».
El ponente también dedicó una emocionante reflexión a la San Lesmes, barco español desaparecido en el siglo XVI y cuyo rastro pudo haber alcanzado la Polinesia Francesa. Explicó que un navegante británico halló en la isla de Amanu una población con rasgos europeos, conocimientos cristianos y costumbres tan singulares como el uso de hórreos, elementos constructivos propios de Galicia. Mollá Ayuso subrayó que la tripulación de la San Lesmes estaba compuesta precisamente por marinos gallegos, lo que reforzaría la hipótesis de un asentamiento español. «Somos unos supervivientes», dijo con humor, «vamos allí y al final estos tíos salen adelante, crean una nueva cultura». De forma igualmente crítica, recordó otros casos en los que contribuciones españolas fueron eclipsadas por el relato anglosajón, como el descubrimiento del remedio contra el escorbuto o la identificación de la corriente del Perú, injustamente atribuida —según afirmó— a científicos británicos.
Un ponente de acreditado prestigio
El currículum de Luis Mollá Ayuso fue detallado en la presentación por Francisco Antonio García Romero. Diplomado de Estado Mayor, piloto de helicópteros y especialista en comunicaciones navales, ha servido en la Base de Rota, en los portaaviones Dédalo y Príncipe de Asturias, así como en destinos en la OTAN en Italia, Francia y Holanda. Ha sido profesor en el Buque Escuela Juan Sebastián Elcano y comandante del Cormorán y del Poseidón.
Entre sus numerosas distinciones destacan cinco Cruces al Mérito Naval, la Medalla de Plata de Salvamento de Náufragos y la Cruz, Placa y Encomienda de la Real Orden de San Hermenegildo.
Como escritor, acumula diecinueve títulos y premios tan relevantes como el Nostromo de narrativa marítima —en dos ocasiones— o el Virgen del Carmen de la Armada.
Lo cierto es que la tarde del jueves 13 de noviembre en Jerez no invitaba a salir del calor del hogar, pero a buen seguro que los numerosos asistentes al salón de sesiones académico dieron por buena la ‘mojada’ a cambio de una conferencia cargada de historia, emoción y sentido crítico, que aportó nuevas miradas sobre algunos de los episodios más determinantes de la Armada Española.