La Real Academia San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras de Jerez volvió a engalanarse este martes 11 de noviembre de 2025 para acoger un nuevo capítulo dentro de la serie de discursos de ingreso que viene celebrando en las últimas fechas. En esta ocasión, fue el letrado jerezano Jesús Rodríguez Gómez quien pasó de numerario electo a académico de número de pleno derecho, pronunciando su discurso de ingreso bajo el título «El lenguaje popular andaluz».
Tras el protocolo académico habitual, el presidente Juan Salido Freyre abrió la sesión, y el secretario general Juan María Vaca Sánchez del Álamo procedió a la lectura del acta que recogía el nombramiento del nuevo académico. A continuación, Rodríguez Gómez hizo su entrada en el salón de sesiones acompañado por los académicos Juan Carlos Durán Alonso y José Luis Zarzana Palma, momento que dio paso a su intervención.

El nuevo académico de número —abogado ejerciente del Ilustre Colegio de Abogados de Jerez desde 1981, exdecano de dicha institución entre 1998 y 2003, consejero del Consejo General de la Abogacía Española y colaborador de la Universidad de Cádiz en el ámbito del Derecho Internacional— ofreció un discurso profundamente reflexivo, ameno y cercano en torno a la esencia y evolución del habla andaluza.

Rodríguez defendió que el lenguaje popular andaluz «no puede entenderse sin conocer la historia de Andalucía, tanto la de los eruditos como la de los mitos y los tópicos que la acompañan», y centró su análisis en tres figuras retóricas esenciales: la hipérbole, la metáfora y, especialmente, la antítesis, a la que calificó como «el gran invento del lenguaje popular andaluz».

Desde un tono erudito pero cercano, el ponente comenzó su discurso afirmando que el suyo no versaría sobre «cosas complejas, doctas y enciclopédicas», sino sobre «los dulces andrajos de un linaje de príncipes», evocando las palabras de Rafael Álvarez ‘El Brujo’ y José Manuel Caballero Bonald para referirse al poder creador de las palabras. A partir de ahí, desplegó un recorrido por la formación histórica, social y cultural del alma andaluza, trazando un vínculo entre su pasado mítico —desde Tartessos y Argantonio— y la pervivencia de su identidad expresiva.

El nuevo académico sostuvo que Andalucía es una tierra que ha sabido «convertir en hijos suyos» a cuantos pueblos la han habitado, preservando una «superioridad aristocrática» y una inquebrantable vocación estética. «Basta con rozarse con Andalucía —afirmó— para quedar 'andaluzado' para siempre».

En un genial discurso, tan poético como filosófico, Rodríguez Gómez ensalzó la sabiduría intuitiva del pueblo andaluz y su manera singular de hacer literatura desde lo cotidiano, poniendo ejemplos de poetas populares, jornaleros, marineros o artesanos que, «sin formación académica, poseen una cultura acumulada durante siglos y una capacidad natural para la metáfora, el ritmo y la belleza verbal».

Entre los fragmentos más celebrados, destacó su reflexión sobre la fuerza creativa de Andalucía: «Hay tanta cantidad de vieja cultura comprimida y resumida en Andalucía que pasear por sus campos equivale a cursar un grado en letras. Porque los escritores populares andaluces, antes de escribir su primer verso, ya tienen en su sangre siglos de sabiduría y coplas».
El orador exaltó la forma de pronunciar andaluza como un elemento enriquecedor y distintivo, y reivindicó la necesidad de liberar al habla andaluza de prejuicios y tópicos: «No hay nada peor para una persona, y no digamos para un pueblo, que lo claven en la cruz del adjetivo único. El tópico es la flojera de la inteligencia».
La contestación al discurso de ingreso corrió a cargo de Jesús Medina García de Polavieja, académico de número, quien comenzó su intervención destacando la profundidad y sensibilidad con la que el nuevo numerario abordó el lenguaje popular andaluz. Medina señaló que Rodríguez Gómez había sabido trazar un puente entre la historia, la cultura y la identidad lingüística de Andalucía, deteniéndose en los «avatares históricos que han hecho de nuestra tierra un crisol de razas y culturas».

En palabras de Medina, el conferenciante «ha mostrado cómo quienes nacen en Andalucía llevan en su interior ese pozo de cultura ancestral que impregna todas las artes —la pintura, la escultura, la escritura, el toreo, el cante o el baile— y que los hace partícipes de una identidad común que trasciende generaciones».
El académico también subrayó la lucidez con la que Rodríguez abordó la relación entre mito y realidad, recordando su referencia a la «superposición del tópico sobre la realidad», y elogió su defensa de los escritores populares andaluces: «Nos ha recordado que el conocimiento de estos poetas y prosistas no procede de los libros, sino de la vida misma, de los patios de vecinos, del campo y de los puertos, donde se transmiten los valores esenciales de nuestra gente».

Medina confesó haber quedado especialmente impresionado por la afirmación del nuevo académico en la que sostiene que «Andalucía ‘andaluza’ todo lo que toca», y reconoció que los ejemplos citados durante su exposición «apuntalan con belleza y convicción ese criterio tan personal como cierto».
Finalmente, resaltó el acierto de Rodríguez Gómez al centrar su análisis en las tres figuras retóricas —hipérbole, antítesis y metáfora— y en cómo éstas se integran en la expresión popular andaluza como manifestaciones espontáneas de ingenio, ironía y sensibilidad estética.
La sesión concluyó con las palabras de felicitación y cariño del presidente Salido Freyre, quien emplazó a los presentes a la próxima sesión académica.