Real Academia San Dionisio


CONFERENCIA 18 DE NOVIEMBRE

      
       RAFAEL DE LEÓN, POETA DE LA CANCIÓN ANDALUZA
      
      
       Hay en el siglo XX español tres poetas dotados de grandes cualidades, que dejan a un lado lo que pudiéramos llamar “poesía seria”, la sacrifican, en pro de una poesía destinada a la canción, andaluza o española, como queramos adjetivarla. Me refiero a Rafael de León y Xandro Valerio, andaluces. Y a José Antonio Ochaita, castellano de Jadraque. Los tres van a escribir también esa que acabo de llamar “poesía seria”, pero que en todo caso va a quedar velada por la otra, la popular, la que luego estará en boca de todos.
      
      Pero la fecha redonda del centenario de su nacimiento (1908), ha traído el nombre de uno de ellos, Rafael de León, al primer plano de la actualidad literaria y artística; porque han sido muy numerosas las conmemoraciones que se le han dedicado por escrito, en prensa y revistas, así como en conferencias, impartidas por seguidores y estudiosos en diversos lugares de nuestra geografía.
      
       La que yo voy a pronunciar hoy, en la sede de la Real Academia de San Dionisio, no es la primera que brindo a su memoria. Con todo merecimiento. Porque la labor que el poeta sevillano realizase, junto con el jerezano Antonio Quintero y con el maestro Quiroga, marcó un hito en el ámbito de la canción andaluza, dejando tras de si una huella imperecedera, una herencia que, desaparecidas esas voces señeras que van desde doña Concha Piquer a Rocío Jurado, sigue tomando sitio en el arte de las nuevas generaciones.
      
       El aristócrata que iba para abogado, lo abandonó todo para consagrarse a lo que en verdad era su vocación y su destino: el poema, la letra de esas canciones que la música de Quiroga plasmó de forma magistral. Analistas de su obra la han dividido en cuatro grandes apartados: canciones de los años 30, 40, 50 y del 60 al 80, a cuyo desarrollo hay que incorporar el crecimiento de un cine que se hacía sonoro (decía él en una de sus composiciones “El cine era mudo desde que nació / y nunca pensóse que pudiera hablar”) y en el que ese trío jugó asimismo un papel trascendente.
      
       En esas cuatro épocas que menciono, hay canciones que con sólo anotar su título dan fe de su relevancia y su condición perdurable. Digo, v.g., “María de la O”, “Triniá”, “Ojos verdes”, “Doña Sol”, (Quiroga confesó, años después, que esta era su canción preferida), “Y sin embargo te quiero”, “La niña de la estación”, “Almudena”, “Dime que me quieres”, “Yo soy esa”, “Tengo miedo”, etc.
      
       Antonio Burgos le ha llamado en las páginas de ABC “el mejor poeta popular de España”. Evocarlo ahora, con la fuerza -no la blandura- de su verso (él dijo “Mi verso es como un toro colorado y terrible / que no aguanta ni el hierro de la ganadería”) es de entera justicia.
      
       Rafael de León y Arias de Saavedra, Marqués del Valle de la Reina y Conde de Gómara, falleció en Madrid, en su domicilio de la calle Máiquez, 12, el día 9 de diciembre de 1982, cuando estaba próximo a cumplir los setenta y cinco años. El mundo de habla española le sigue cantando. Y oyendo.
      Carlos Murciano González.
      
CONFERENCIA 11 DE NOVIEMBRE

       Comunicación, Democracia y Cultura
       Las contradictorias relaciones entre Comunicación y Democracia definen en nuestro tiempo, un problema complejo, socialmente insoslayable tanto como impreciso. Por ironías de la historia, se trata de una relación paradójica e inevitablemente recurrente en la que más que un binomio para la integración se plantea, por lo general, como un sistema abierto a la contradicción terminológica. Así, la democracia se \"adjetiva\" mientras que la comunicación, día a día, se nos plantea, más aún en la era de la Sociedad de la Información, como una cuestión sustancial y, por ende, una demanda de diferentes grupos sociales y de la ciudadanía en su conjunto. Pues, conscientes de la centralidad de la mediación social, los ciudadanos observan que, en función de la mayor o menor apertura y diversidad de la comunicación pública moderna, la calidad de nuestro sistema democrático varía, al tiempo que las instituciones y principios de la soberanía pueden y de hecho logran performar y abrir la pluralidad de corrientes ideológicas en el espacio público según las formas contemporáneas de gobernanza. En esta dialéctica, sin embargo, se termina por opacar y ocultarnos el trasfondo de las complejas relaciones constitutivas del poder político en la configuración del proyecto de la sociedad informacional. Tal cuestión, la de la transparencia y la democracia relativa al papel de la comunicación en nuestras sociedades, se nos antoja sin duda una cuestión neurálgica en la era de la simulación. Es por ello que politólogos, comunicadores, representantes de la sociedad civil y del Estado apuntan a la comunicación en demanda de mayor transparencia y pluralismo. En todos los casos, este señalamiento se hace, sin embargo, tópicamente. Al hablar de Comunicación y Democracia la discusión comienza y termina, por lo general, reproduciendo ideas recurrentes que resultan, por obvias, inoperantes, al incidir, regularmente, en cuestiones coyunturales de la propia actualidad noticiosa, sin capacidad de generación de debate público, ni proposición de enmienda del actual estado de control y déficit democrático que afecta a nuestras instituciones de gobierno y de representación.
      Podríamos de hecho afirmar, justamente, que la principal contradicción en la que se sitúa la encrucijada de la sociedad tecnológica es precisamente esta. El problema del “malestar de la cultura” en la era digital es básicamente que seguimos pensando domésticamente las complejas relaciones entre medios de comunicación, sociedad civil y Estado, cuando la gran metamorfosis social que estamos experimentando nos dicta, por el contrario, un movimiento nómada de constante cambio científico y tecnológico.
       La mistificación tecnológica del nuevo milenarismo pretende agotar el sentido y referencia de lo social en la función instrumental de las nuevas tecnologías de la información, al margen de las relaciones sociales que subyacen a su producción, uso y circulación comercial. Es por eso que, como advierte el profesor Mattelart, la ideología contemporánea de la comunicación que ha inundado a nuestras sociedades se caracteriza por lo efímero, el olvido de la historia y del por qué de los objetos y de su conjunto social.
      La naturaleza del libre mercado que convoca voluntades y moviliza en las últimas décadas adhesiones de todo tipo en la configuración de la nueva hegemonía transnacional termina así traduciéndose en la lógica totalitaria del monopolio del habla a cargo de los conglomerados multimedia.
      De todo ello me propongo hablar esta tarde, a partir de las ocho y media, en la Real Academia de San Dionisio, dentro del Ciclo dedicado por dicha Corporación a las Ciencias de la Comunicación.
      
      Dr. Francisco Sierra Caballero.
      Decano de la Facultad de Comunicación
      de la Universidad
      
      
MARTES 4 DE NOVIEMBRE

       Juan Comba y García, Cronista gráfico de la Restauración.
      
      Nacido en Jerez de la Fra. el 30 de noviembre de 1852, era hijo de Antonio Comba, propietario de un bazar de la c/. Lancería, y de Socorro García. Cuando el padre es nombrado corredor de comercio en La Habana, en 1856, se traslada a Cádiz con su madre. En 1862 empieza su formación en la Escuela Naval Militar de S. Carlos, la Isla de León (actual S. Fernando) junto a dos de los hijos de D. Abelardo de Carlos, editor de La Moda Elegante. Dos años más tarde, con su padre ya en España, toda la familia se traslada a Madrid, donde comienza los estudios en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, dependiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Allí estudia, hasta 1873, bajo la tutela de profesores como Carlos Luis de Ribera, Federico de Madrazo y Carlos de Haes, y tiene como compañero de estudios a los hermanos Germán y Daniel Zuloaga.
      Ferviente admirador de Eduardo Rosales, éste lo admite como discípulo, el único reconocido como tal, en 1871. Antes del fallecimiento del pintor, es recomendado a D. Abelardo de Carlos, fundador y director de La Ilustración Española y Americana, donde comienza a publicar sus ilustraciones en marzo de 1872. Esa relación laboral se mantuvo hasta 1907, en que publicó su última información gráfica: la presentación oficial del Príncipe de Asturias, primogénito de Al¬fonso XIII.
      Por su calidad informativa y su discreción se convierte en informador gráfico de los principales acontecimientos de la Casa Real. Conoce a Teresa, hija de Joaquín Sigüenza, pintor de cámara del Rey, con la que se casa en 1880. Acompaña a Alfonso XII a todos los viajes que este realiza: Galicia, Asturias, An¬dalucía, Aragón, Cataluña, Badajoz y Portugal, así como en la gira que el monarca realiza por centroeuropa. Asiste a la petición de mano de la infanta Mª de las Mercedes en Sevilla, así como a los actos fúnebres que tienen lugar al fallecimiento de ésta. Cuando Alfonso XII viaja a Arcachón a conocer a quien será su segunda esposa, Comba va en su escaso sé¬quito con el encargo de hacer un retrato de la futura reina Mª Cristina. Y, cuando el Rey fallece, no sólo está al pie de la cama en el lecho mortuorio, sino que, por especial concesión de la Casa Real, se le permite asistir a las exequias del monarca, en El Escorial.
      Para la elaboración de sus informaciones utiliza el grabado xilográfi¬co partiendo de imágenes fotográficas, muchas tomadas por él mismo. A lo largo de su vida cubrió casi todos los grandes acontecimientos de la Restauración, como los atentados contra el Rey, la inauguración de la Exposición Universal de Barcelona, el asesinato de Cánovas o la explosión de Santander donde no se limitó a elaborar información sobre los hechos, sino que ayudó a socorrer a las víc¬timas, lo que le valió ser condecorado con la Cruz del Mérito Naval, una de las muchas condecoraciones que recibió.
      Cuando abandona la actividad informativa se dedicó a la docencia en el Conservatorio de Madrid, donde impartió clases de Indumentaria.
      Hombre culto, sencillo y discreto, supo granjearse la amistad de quienes le conocieron, como el compositor Tomás Bretón, Tolosa Latour, el maestro Pradilla, Jacinto Benavente, María Guerreo, Fernando Díaz de Men¬doza, el duque de Sesto, conde de Morphy, duque de Tamames y los propios miembros de la Casa Real espa¬ñola. Es socio fundador del Círculo de Bellas Artes, con el nº 30, y miembro del Ateneo de Madrid, del movi¬miento escultista de España en los comienzos del mismo, de la Cruz Roja y patrono de la Sociedad Protectora de Niños, entre otras muchas instituciones altruistas. Frecuentaba las tertulias más importantes del momento, especialmente la de Benito Pérez Galdós, con quien mantuvo una estrecha amistad. Pintó los frescos que adornan el techo del Palacio Episcopal de Madrid y de la sala de visitas del actual Ministerio de Fomento, y realizó numerosos cuadros por encargo de los Reyes.
      Su obra gráfica informativa, compuesta por casi 700 obras, de las cuales sólo son fotografías unas 15, así como los cuadros y frescos pintados, suponen un testimonio gráfico de gran calidad informativa, razón por la cual ha sido calificado por Melchor Fernández Almagro como cronista gráfico de la Restauración.
      Falleció en su piso de calle Princesa nº 14, el 19 de junio de 1924, como consecuencia de un cáncer de estómago.
      De este ilustre jerezano y de su obra, hablaremos esta noche en la Real Academia de San Dionisio, dentro del Ciclo “Las Ciencias de la Información y el mundo de la Cultura”. Allí les espero.
      
      MIGUEL B. MÁRQUEZ
      
      
MARTES 28 DE OCTUBRE

       UNA PAGINA EN LA HISTORIA DE JEREZ.
      
      Hoy martes 28 de Octubre a las ocho y media de la tarde tendrá lugar en la sede de la Academia de San Dionisio de Artes, Ciencias y Letras y dentro de su programación de Actos de este curso, una sesión académica a cargo del Catedrático de la Universidad de Cádiz J. Luis García Ruiz en homenaje y recuerdo al Académico de número de la citada corporación D. Arcadio Saldaña Trigo que fuera Director General de González Byass y Presidente de la Confederación Española del Vino.
      
      Arcadio Saldaña constituye un ejemplo de toda una generación de jerezanos hechos a sí mismos que cultivaron la cultura del esfuerzo y que protagonizaron algunas de las páginas más interesantes y de mayor calado de la historia del jerez y de Jerez. Se trata de una generación que nacida antes de la guerra civil vivió su primera juventud en la España autárquica de los años cuarenta y cincuenta y que se incorporó con entusiasmo al movimiento de profesionalización de las bodegas del marco, hasta ese momento negocios de propiedad y dirección familiares pero cuyos responsables supieron dar el paso necesario hacia su modernización, en un proceso que tuvo lugar en los años sesenta del pasado siglo y que produjo momentos interesantísimos y no suficientemente conocidos por las generaciones posteriores. Algunos de estos hitos como el Acuerdo Preferencial con el Mercado Común, la Carta Sectorial de Exportación, la problemática de los suministros de alcoholes vínicos al Marco etc. son elementos sin los que no puede explicarse el incremento de las exportaciones de jerez durante más de un cuarto de siglo en el que las cifras iniciales llegaron a multiplicarse por cuatro. Y en tales hechos se encuentran también algunas –aunque no todas- de las claves que explican asimismo el posterior declive.
      
      Como en el teatro clásico griego, el protagonismo de esa historia es en buena medida un protagonismo coral porque fueron muchas las personas que contribuyeron a la misma. Pero ello no empece el que algunas de ellas ocupen un lugar muy significativo en el relato de los hechos, como ocurre con la figura de Arcadio Saldaña y otros miembros de su generación.
      
      En esta sesión académica la Academia ha querido contar con la presencia del profesor García Ruiz no solo por su condición de Catedrático de la Universidad de Cádiz sino por el hecho de aunar en su persona la de testigo privilegiado, desde la atalaya que representan sus casi treinta años de presencia activa en el sector bodeguero, singularmente a través de sus años en la Presidencia de Fedejerez y posteriormente en la del Consejo Regulador.
      Francisco Fernández García-Figueras
      
      
MARTES 21 DE OCTUBRE DE 2008

       LAS ACADEMIAS DEL SIGLO XXI
      
      
       Cuando retomamos la vida académica nos reafirmamos en el compromiso de hacer de nuestra casa un lugar de saber y reflexión. Y nonos olvidamos tampoco del otro compromiso que desde la libertad hemos adquirido con nuestra sociedad. En definitiva servir a ella.
       Hoy al abrir el curso 2008-2009 somos conscientes del esfuerzo realizado ininterrumpidamente durante setenta años. Una ejecutoria limpia y generosa donde gente que no espera ni honores ni dádivas, lejos de apariencias vanas, y hacen un esfuerzo colectivo y honesto por conocer e interpretar las letras y compartirla en el contexto de la realidad social de nuestro entorno, al que nos debemos.
       Nos peguntamos en estos tiempos movedizos, en los parámetros de un mundo cambiante, cuáles son las funciones de las Reales Academias. Nosotros sabedores de esta gran dificultad que la realidad nos depara hemos querido siempre mantener una disciplina que se mueve dentro de la tradición occidental de las Academias, con unos criterios autónomos celosos de la calidad e independencia. Indudablemente con el soporte de unos medios materiales que nunca pongan en peligro nuestra libertad. Disciplinados con el poder democráticamente constituido y sin apego a ninguna seña política.
      
      


       Así he procurado desde una larga presidencia adaptar esta ya vieja institución a la realidad política y social en que vivimos. Para ello hemos realizado un compromiso inquebrantable logrando para nuestra Academia ser miembro de número del Instituto de Reales Academias de Andalucía y miembro asociado del Instituto de España. Aún está pendiente la realización de una iniciativa europea de conjuntar las Academias de Europa, un gran sueño fortalecido por la libertad y democracia de los países del Este y de la propia Rusia. Se trata de hacerlo desde una unión voluntaria y flexible de las Academias.
       Pero nos hacía falta desde Andalucía una apuesta formal para hacer realizar esta inquietud. Ahora ya tenemos un instrumento válido para que esto sea posible. La Ley Andaluza de la Ciencia y del Conocimiento aprobada a finales del pasado año contempla en su artículo 35 el carácter de corporaciones de derecho público de nuestras instituciones y determina su plena capacidad para el cumplimiento de sus fines y la promoción y divulgación del conocimiento en cualquiera de sus formas.
      
      


       Esta Real Academia que abarca las ciencias, las artes y las letras lleva apostando por la difusión de los trabajos de investigación de estudiosos locales y de nuestra área de influencia largos años. Queremos día a día ampliar en lo posible este compromiso.
       Por todo ello ofrecemos la lección de apertura del curso 2008-2009 a D. Antonio Sánchez Pozo, Director General de Universidades de la Junta de Andalucía, para que nos diga esta tarde el marco normativo que consolide la vida de las Academias en el siglo XXI.
       Este acto público comenzará hoy martes a las ocho y media de la tarde en la sede social de la Academia, calle Consistorio nº 13, al que podrán asistir cuantas personas lo deseen.
      
      Francisco Fernández García-Figueras
      Presidente
      
      
CURSO 2007 - 2008

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MARTES 24 DE JUNIO DE 2008

       LAS CASAS-PALACIO SEVILLANAS
      
       Sevilla cuenta con un importante conjunto de palacios desde la Edad Media, cuando se convirtió en una de las ciudades más importantes de la Corona de Castilla, alcanzando a tener 40.000 habitantes a fines del siglo XV. El crecimiento de su población, unido a la acumulación de riquezas, permitió a altos sectores sociales efectuar importantes inversiones urbanas, que paulatinamente transformaron la ciudad. En la Baja Edad Media las mansiones tuvieron como referencia a la Casa Real, el palacio mudéjar de Pedro I (1364-66) en el Alcázar sevillano, desde fines del siglo XIV hasta el XVI. El llamado hoy Palacio de Altamira, sede de la Consejería de Cultura, repite el mismo esquema que el del Patio de las Doncellas, con un patio oficial y representativo, además del Patio de los Azulejos, trasunto del Patio de las Muñecas, en torno al cual se organizan las dependencias privadas. Bordean a estos patios asimismo una serie de salones (palacios), cámaras y camaretas, incluido el equivalente al Salón del Trono (o de Embajadores). Ese paralelismo también es evidente en la Casa de Pilatos, en la carpintería de puertas y armaduras, en la decoración de yeserías, en la epigrafía y en la cúpula semiesférica de la caja de escalera principal, réplica de la del Salón de Embajadores.
      
       Estas mansiones no responden a un proyecto unitario. La organización de sus plantas y alzados reflejan un carácter laberíntico, como resultado de un proceso aditivo, ya que a un núcleo originario se le han ido añadiendo otras casas y, a veces, incluso calles. En la documentación se alude a casas como concepto plural. Se construyeron principalmente a base de tapial y ladrillo. En ellas predomina la introspección, con pocos vanos al exterior. La portada del palacio de la Algaba, de tiempos de Luís de Guzmán, II Señor de la Algaba (1482-1495) es junto a la del palacio de Pedro I, la única conservada de la Edad Media. La de la Algaba es la primera que se labró hacia el exterior. Las viviendas se solaban de ladrillo y olambrillas y empleaban como soportes pilares de ladrillo achaflanados. Generalmente las galerías de columnas envolvían solo dos de los frentes del patio, como tuvo primitivamente la Casa de Pilatos, del mismo modo que la de los Ponce de León en Jerez, cuando pertenecía a don Esteban de Villacreces.
      
       De los prototipos sevillanos de esta época hay que destacar la Casa del Rey Moro (c/Sol), la de Diego López de Stúniga (Altamira), la de los Algaba y la de los Pineda (Dueñas). A mediados del siglo XV las torres y torreones sevillanos, tanto eclesiásticos como domésticos, inclusive la Giralda, desempeñaron un importante papel en las luchas surgidas por la rivalidad existente entre las casas de Arcos y Medinasidonia. Esta contienda alcanzó su período álgido entre los años de 1463 y 1468. Entonces las torres tuvieron un carácter defensivo y en ellas ostentaban los pendones de los linajes. En 1478 los Reyes Católicos consiguieron la reconciliación de estas familias, mandando derribar numerosas torres. Entre ellas la de la llamada Casa del Rey Moro. Con posterioridad los nuevos torreones que se erigieron (tirasoles) se convirtieron en un elemento visual en el paisaje urbano de la ciudad, de mirador y de signo de ostentación.
      
      


      
      En el siglo XVI la casa sevillana experimentó una importante transformación, a raíz de la coyuntura económica que se inició en 1503, con el establecimiento de la Casa de Contratación de Indias y el consiguiente monopolio del comercio americano. El Renacimiento en esta ciudad fue el resultado de un lento proceso de renovación estética, que se inició en las artes suntuarias, pinturas y retablos funerarios. En la construcción este lenguaje “a la romana” no se inicó hasta 1530, de la mano del arquitecto Diego de Riaño, cuando comienza a decorarse el nuevo edificio del Ayuntamiento y algunas dependencias de la catedral, tales como las capillas de los Alabastros y la Sacristía Mayor. En este período ninguna casa-palacio sevillana se sacó de cimientos íntegramente, sino que fue el resultado de una serie de reformas y ampliaciones, en las cuales el núcleo básico eran casas-patio. Esta transformación se llevó a cabo en las décadas de 1530-40. Entonces abandonó su introspección, colocándose en sus fachadas portadas de mármol procedente de Carrara, labradas en talleres genoveses. También se sustituyeron los pilares de ladrillo por columnas genovesas con capiteles de castañuelas o troncocónicos; también se colocaron fuentes de mármol en el centro de los patios, decoradas con motivos mitológicos. Los viejos edificios medievales se revistieron con ropaje renacentista a base de yeserías, azulejos y pinturas murales. Los ejemplos más representativos de este período son la casa de Jerónimo Pinelo (sede de las Academias sevillanas), la Casa de Pilatos, el Palacio de las Dueñas y la casa natal de Miguel Mañara (Almansa). Como en otros lugares del país el Renacimiento llegó también a Jerez, asimismo de la mano de Diego de Riaño († 1534), quien estuvo al frente de las obras de la Cartuja. En tiempos del prior Bruno de Ariza, hacia 1530, se colocaron las columnas genovesas en los ángulos del Claustrillo. La transformación del palacio de los Ponce de León se llevó a cabo entre 1530-37, concluyendo con el ventanal de ángulo de la fachada, ejecutado por Fernando Álvarez. El palacio de Riquelme tiene una portada fechada en 1542, realizada también por el citado maestro. En su interior se colocaron columnas con capiteles de castañuelas. También el Palacio del marqués de Campo Real se construyó en 1545, experimentando con posterioridad reformas en los siglos XVII y XVIII.
      
       En cuanto a las casas del período del Barroco se mantuvo en líneas generales la ubicación de los patios descentrados con relación a las portadas. En ellos desaparecieron paulatinamente el empleo de columnas genovesas, sustituidas por mármoles y jaspes procedentes de las provincias de Cádiz y Málaga. En sus fachadas se acentuó la decoración, que evolucionó desde el barroco policromo que emplearon los Figueroa, pasando por la decoración rocalla del segundo tercio del siglo XVIII, hasta la ornamentación neoclásica del último tercio de ese siglo. Las más representativas de este período son la de Francisco Bucarelli (conde de Santa Coloma), situada en la c/Santa Clara y construida en 1694 y la del almirante López Pintado (†1745) en la c/Santiago, que pasó a los marqueses de Villapanés. De mediados del siglo XVIII es la de Juan Basilio Castañeda (1752-58), situada frente a la iglesia de San Nicolás (Galería de Arte Rafael Ortiz), con decoración rococó. Marcando la transición hacia el Neoclásico es la de Benito del Campo, en c/San José, frente al convento de Madre de Dios. Fue construida por José Álvarez entre 1771-75. A este arquitecto hemos atribuido la portada neoclásica del Palacio de las Dueñas, realizada en 1771, en tiempos de don Fernando de Silva y Álvarez de Toledo, XII duque de Alba. Es de destacar en las décadas de 1770-80 la proliferación en las fachadas del empleo de los tejaroces, como es el caso del Palacio arzobispal, en el Hospital de la Caridad y en la casa de Benito del Campo, entre otras. Este hecho tiene su réplica en las casas jerezanas de la época, tales como en el palacio Domecq, el de Bertemati y Villapanés, entre otras. De este tema trataremos esta tarde, en una charla ilustrada con diapositivas en la Academia de San Dionisio, a cuyo acto están invitados todos los lectores.
      
       Teodoro Falcón Márquez
       Catedrático de Historia del Arte
       Universidad de Sevilla
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VIERNES 20 DE JUNIO DE 2008

       DON ANTONIO DE LA BANDA Y VARGAS
      
      
      
       Convoca hoy esta Real Academia un acto conmemorativo de la figura de un académico ejemplar, impulsor del Instituto de Reales Academias de Andalucía, y es pretensión nuestra que no caigan en el olvido hombres que se impusieron la tarea de hacer valer su causa justa y que son ejemplo de decisión y de perseverancia.
       Antonio de la Banda y Vargas, presidente que fuera de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla, es uno de esos hombres que fueron protagonistas de aquella larga marcha, de aquella aventura que en su caminar hizo posible que se estrecharan los lazos de amistad ente tantos académicos, que llegamos a formar una gran familia con proyectos e ilusiones comunes hasta alcanzar una meta, una hermosa meta de participación, entrega y servicio a nuestra sociedad, de servicio a Andalucía.
       Su personalidad hizo posible que cerrásemos filas alrededor de nuestros distintos presidentes, pensando siempre en los intereses comunes, y regando la amistad entre todos con la comprensión y el afecto.
       Hay varias facetas que esta tarde trataremos de presentar de la figura del académico fallecido. De una parte la vertiente humana donde los contenidos éticos y religiosos serán el soporte de su abnegada vida. Esta dimensión estuvo claramente recogida por el cardenal de Sevilla, don Carlos Amigo Vallejo, en su homilía de la misa corpore insepulto. Hoy será nuestro compañero de corporación Fernando García Gutierrez S.I. quien nos recuerde esta vida ejemplar.
       De otra parte, el perfil universitario de Antonio de la Banda, catedrático de Historia del Arte en la Universidad Hispalense, que hacía de sus lecciones auténticas piezas oratorias, regalo que añadía a su formación erudita en el conocimiento de la materia a tratar. El académico sevillano Ramón Corzo Sánchez, compañero en la actividad docente y en la cultura universal que atesoraba el homenajeado, nos dará una pincelada de su quehacer universitario.
      
      


       La vida académica de Antonio de la Banda fue riquísima. Tras esta aseveración nada vamos a descubrir, pero sí recordar su infatigable entrega a la imbricación de las Academias en la sociedad. Nadie mejor que nuestro compañero Rafael Manzano Martos que compartió con él el arte de narrar cualquier obra arquitectónica, cualquier expresión artística en las que ambos coincidían como extraordinarios maestros.
       Sin embargo la Real Academia de San Dionisio celebra hoy esta Sesión Necrológica porque Antonio de la Banda siempre estuvo junto a nosotros estimulándonos, aconsejándonos, con su claridad y exactitud, en nuestra trayectoria. Se interesó vivamente por la pintura jerezana en el siglo XIX y aún resuena su magistral voz en este foro donde participó cada vez que solicitábamos su presencia.
       Esta tarde, una vez más, nos reunimos en torno a don Antonio de la Banda y Vargas para seguir testimoniándole nuestra gratitud y nuestro cariño, hoy tristemente y teñido por la nostalgia del recuerdo. Sirvan estas líneas para convocar a todos cuantos deseen acompañarnos esta tarde a partir de las ocho y media en la sede social de la Academia, calle Consistorio 13.
      
       Francisco Fernández García-Figueras
       Presidente
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MARTES 17 DE JUNIO DE 2008

       OSTEOPOROSIS: LA EPIDEMIA SILENTE DEL SIGLO XXI
      
      
      El hueso (tejido óseo) tiene diferentes funciones en el organismo. Sirve de soporte y protección de diferentes órganos (cerebro, pulmones, corazón), es palanca para los músculos y sirve de reservorio para el calcio, tan importante en la fisiología celular (contracción muscular y cardiaca). Además en el hueso se asientan las células hematopoyéticas que originan las diferentes células de la sangre (hematíes, leucocitos y plaquetas).
      La estructura del hueso es tremendamente compleja. Morfológicamente tiene unas Unidades Estructurales Óseas que son la Osteona en el hueso cortical y la Trabécula en el hueso esponjoso. Microscópicamente la forma de funcionamiento de cada una de ellas es diferente. En este ambiente y bajo férreos controles locales y hormonales se produce el fenómeno de la REMODELACION OSEA ( Unidades Óseas de Remodelación). El hueso, a pesar de su aspecto inerte, está continuamente destruyendo (por unas células llamadas Osteoclastos) y formándose ( por los Osteoblastos). Esta remodelación continua está en equilibrio (entre lo que se destruye y lo que se forma) y es lo que proporciona al tejido óseo CALIDAD para sus diferentes funciones. La Osteoporosis, precisamente, puede ser considerada como un desequilibrio del remodelado óseo con predominio de la destrucción ósea sobre la formación.
      La OMS define a la Osteoporosis como una enfermedad del esqueleto caracterizada por una masa ósea baja y deterioro de la micro arquitectura ósea que conducen a un hueso frágil que incrementa el riego de fracturas. La manifestación clínica única de la Osteoporosis es la FRACTURA, de bajo impacto, que se localiza a nivel de la muñeca (fractura de Colles), las vértebras dorso lumbares y la cadera. La fractura de cadera, es sin duda la más grave porque conlleva hospitalización, cirugía y una mortalidad del 7% en la fase aguda y del 25 y 40% al año y los dos años.
      Más de tres millones de personas padecen en España Osteoporosis. El gran problema, como en un iceberg, es el gran número de personas, que lo desconocen y que su forma de presentación clínica será la fractura.
      
      


       La Osteoporosis, actualmente sólo se puede diagnosticar mediante una Densitometría Ósea (DEXA) de columna y cadera. El Hospital de Jerez ha sido el primer Hospital de la provincia en contar con esta herramienta diagnóstica. No obstante lo habitual es que se haga el diagnóstico mediante radiología, método subjetivo, con grandes limitaciones técnicas.
      El tratamiento de la Osteoporosis tiene como objetivo disminuir la incidencia de fracturas. Hoy en día se han desarrollado numerosos fármacos que consiguen este objetivo. Estos fármacos de forma global, se pueden clasificar en medicamentos antireabsortivos (alendronato, risedronato, ibandronato, zolendronato, raloxifeno), fármacos osteoformadores (Parathormona) y de acción dual (ranelato de estroncio).
      De todas formas, el tratamiento de la osteoporosis pasa por conseguir durante el crecimiento un pico de masa ósea adecuado, realizar de forma periódica ejercicio aeróbico, exposición solar adecuada, evitar tóxicos (café y tabaco) y en la madurez, tomar medidas en el domicilio ( retirar obstáculos) y con la medicación habitual.
      La Osteoporosis es un reto para la sociedad actual debido a que su prevalencia aumenta con la edad y no se están tomando las medidas adecuadas para su diagnóstico y tratamiento correctos.
      Dr. J. Salaberri Maestrojuan.
      Sección de Reumatología.
      Hospital de Jerez.
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MARTES 10 DE JUNIO DE 2008

       ENFERMEDAD DE ALZHEIMER
      
      La enfermedad de Azheimer es el tipo más frecuente de demencia, consistente en una enfermedad degenerativa del sistema nervioso central, de inicio insidioso y curso lentamente progresivo, que empezando por alterar la memoria reciente, sigue afectando otras áreas intelectuales como la orientación en el tiempo y el espacio, el lenguaje, la capacidad visuoespacial, el juicio y el cálculo, acompañándose de síntomas psicológicos y conductuales que alteran la personalidad del paciente, impidiendo realizar las actividades cotidianas de su vida diaria.
      Esta enfermedad fue descrita por un neurólogo alemán a principios del siglo pasado: Alois Alzheimer, que tras observar varios años a una paciente afecta de la misma, realizó una descripción minuciosa de sus síntomas, y dibujó las imágenes que obtuvo tras analizar al microscopio, muestras de su cerebro tras fallecer.
      Como tantas cosas en medicina, esta publicación quedó relegada a un capítulo de un tratado de psiquiatría de un compañero suyo de hospital, y no fue hasta que personas importantes de la vida pública se han visto afectas de padecerla, cuando la sociedad no ha mostrado su interés en profundizar su estudio para llegar a un mejor diagnóstico y tratamiento.
      Dada la elevada prevalencia de la misma en la población cada vez más envejecida, son muchos los adelantos que se han ido consiguiendo en los últimos años con la enfermedad de Alzheimer. Se han abierto varias líneas de investigación. Una sobre su etiología, así hoy conocemos que existe un componente genético que puede transmitirse entre algunos casos familiares, por unas mutaciones cromosómicas precisas
      


       . En segundo lugar conocemos como se produce la enfermedad, al saberse que los depósitos patológicos que se ven en el cerebro de estos enfermos son acumulaciones de una proteína: la beta.amiloide que no es soluble y termina por lesionar las neuronas y provocar los síntomas de la enfermedad. En tercer lugar se está avanzando en el diagnóstico, ya que hasta hace poco, sólo se llegaba a un diagnostico de sospecha con los datos clínicos obtenidos de le entrevista al paciente y sus cuidadores, pero el avance en las pruebas de laboratorio, y sobre todo de neuroimagen: resonancia craneal, PET, y SPET, nos acercan mucho más a un diagnóstico de precisión. Y por último, en cuarto lugar, los avances en el tratamiento, pasando de ser una enfermedad en la que no existía medicación, a una en la que disponemos en la actualidad de diversos fármacos que han demostrado frenar el curso evolutivo de la misma, controlando tanto los síntomas cognitivos como los funcionales y psicológicos, reduciendo la sobrecarga del cuidador. Y están abiertos nuevos trabajos de investigación con nuevos fármacos.
      Además en el Alzheimer no se ha avanzado sólo en el campo de la Medicina, son muchos los profesionales de la salud que aportan sus conocimientos con el fín de mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familiares: psicólogos con programas de entrenamiento mental, terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas, enfermería, y trabajadores sociales, que ayudan a mantener el máximo tiempo activo e independiente al paciente, ofreciéndoles los recursos que mejor puedan adaptarse a las necesidades de cada paciente, en cada momento de su enfermedad.
      Hoy contamos con un Plan Andaluz de Alzheimer, y con una Ley de dependencia, que tras valorar al enfermo en cuestión, ofrece una serie de recursos: ayuda en domicilio, unidad de estancias diurnas, o residencias geriátricas asistidas, para garantizar una calidad asistencial al enfermo de Alzheimer.
      Juan Carlos Durán Alonso
      Médico especialista en Geriatría
      Hospital Juan Grande. Jerez
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MARTES 3 DE JUNIO DE 2008

       OBESIDAD: EPIDEMIA DEL SIGLO XXI
      
      Hubo que esperar hasta el año 1999 para que se publicara la Declaración de Milán, en la que los países pertenecientes a la Unión Europea asumieron que la Obesidad constituye un trastorno básico a partir del que se desarrollan comorbilidades de todo tipo (cardiacas, reumatológicas, digestivas, endocrinas, etc.). En 2002, la Organización Mundial de la Salud, en su resolución WHA 55.23, desarrolló la Estrategia Mundial sobre Régimen Alimentario, Actividad Física, y Salud, que fue aprobada por los estados miembros en mayo de 2004 (Resolución WHA 57.17), momento en el que se etiquetó a la Obesidad como “epidemia del siglo XXI”.
      En España, en enero de 2004, se comenzó a elaborar, por consenso entre la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) un libro, documento básico, titulado Nutrición, Actividad Física, y Prevención de la Obesidad: Estrategia NAOS en el que se plasmó una serie de mecanismos que contribuyeran a la prevención de la Obesidad. Este libro fue presentado en febrero de 2005 por el Ministerio de Sanidad y Consumo, el cual asumió su desarrollo a través de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria. A partir de ese momento es responsabilidad del Ministerio su implementación y desarrollo en las diferentes Comunidades Autónomas.
      Pero para llegar a este punto, convendría hacer un repaso de la consideración que ha tenido la Obesidad a lo largo de la historia del hombre. Ya Hipócrates en sus aforismos decía que “los hombres obesos corren mayor peligro de morir súbitamente que los flacos” o que “las personas que son naturalmente muy gordas son propensas a morir antes que las que son delgadas”. Don Gregorio Marañón en 1926 publicó su libro Gordos y flacos en el que hacía la siguiente reflexión: “La palabra gordo resume multitud de conceptos de herencia, de costumbres, de modalidades de la sensibilidad y de la inteligencia”. No obstante, estos comentarios y otros muchos que a lo largo de la historia de la medicina hemos podido recabar, el interés científico por la Obesidad no ha sido importante, siendo esta patología prácticamente la única en la que, hasta ahora, el tratamiento recae exclusivamente sobre el paciente sin ningún tipo de ayuda suplementaria.
      
      


       Posiblemente esto sea debido a que hasta la década de los 90 no han aparecido descubrimientos básicos en la fisiopatología y la genética de este trastorno y como consecuencia, no han surgido fármacos importantes para su tratamiento.
      Últimamente y tras el descubrimiento de hormonas como la Leptina, Adiponectina, y neurotransmisores como el Neuropéptido Y (por citar los más importantes), el interés por esta patología ha crecido y como consecuencia, se han desarrollado fármacos como el Orlistat, la Sibutramina y el Rimonabant (ya en el mercado) y otros en desarrollo como el Tanabanant. Todos ellos vienen a complementar los dos pilares básicos para el tratamiento de la Obesidad establecida que son la Actividad Física y la Alimentación.
      Pero, posiblemente el reto más importante que tienen las sociedades de los países industrializados es la Prevención. Teniendo en cuenta la modificación del ocio y de los hábitos dietéticos con el acceso a alimentos de alta densidad energética y al sedentarismo, es prioritario actuar antes de que se desarrolle la Obesidad, sobre todo en los repuntes de la segunda infancia y la adolescencia pues los adolescentes obesos serán los que desarrollen enfermedades metabólicas como la Diabetes Mellitus Tipo 2 en la década de los treinta. Si hoy sabemos que esta enfermedad es la primera causa de infartos de miocardio, ceguera e insuficiencia renal, estamos ante un reto importantísimo no sólo para las futuras generaciones sino para la sociedad actual.
      No hay que olvidar que la prevalencia de la Obesidad en el adulto en España en la actualidad ya es de un 14,5%. Si a esto sumamos el Sobrepeso (banda en la que ya empiezan a aparecer comorbilidades), el porcentaje ronda el 53,5% de la población española.
      El problema es de tal envergadura que la SEEDO en la Declaración de Zaragoza en octubre de 2007 establece un decálogo en el que pretende una serie de objetivos (concienciación social, dotación de instrumentos básicos en las consultas para su diagnóstico, prevención en infancia y adolescencia y otros grupos de riesgo, creación de Unidades funcionales de Obesidad en Atención Especializada, financiación de fármacos con nivel de evidencia A en algunos casos, vigilancia por parte de la Administración pública de los tratamientos sin adecuado respaldo científico contrastado, etc.).
      De todo esto, se hablará en el acto que se celebrará en la Academia de San Dionisio. Como hemos podido observar, se ha recorrido un largo camino desde las primeras observaciones de Hipócrates hasta nuestro tiempo y aún nos queda mucho. Parafraseando a ese andaluz universal que fue Don Antonio Machado, “caminante, no hay camino,/se hace camino al andar”.
      
      
      Carlos Martín Pérez
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MARTES 27 DE MAYO DE 2008

       “EL TABAQUISMO EN EL SIGLO XXI”
      
      
       Dentro del ciclo “MEDICINA Y SOCIEDAD” el Sr. D. GREGORIO SOTO CAMPOS Especialista en Neumología del Hospital de Jerez, pronuncio una conferencia titulada “EL TABAQUISMO EN EL SIGLO XXI”
      
      


       Fue presentado por el Académico de número de nuestra Real Corporación, El Ilmo. Sr. D. Joaquin Ortiz Tardío.
      
      
      
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MARTES 20 DE MAYO DE 2008

       EL NOMBRE DE FLAMENCO, QUE OCHO LETRAS TIENE
      
       (Entrevista realizada por Arantxa Cala para las páginas de cultura de Diario de Jerez)
      
      Luis Suárez Ávila, (El Puerto 1944), es un prestigioso abogado. Desde muy joven se interesó por el flamenco y, como escribió el recientemente desaparecido profesor Diego Catalán Menéndez-Pidal, es "el descubridor de lo inaccesible, el genuino romancero de los gitanos". Gracias a él se ha podido tener cabal conocimiento de un corpus extensísimo de romances de tipo épico e histórico, inhallables en todo el mundo hispánico y conservado, como una reliquia, por escasos individuos de casta gitana en El Puerto. Entre otras entidades, es miembro de la Cátedra Alfonso X, académico de las Reales de Bellas Artes de Cádiz, de la de San Dionisio de Ciencias Artes y Letras de Jerez y de la de Bellas Artes de El Puerto y miembro de la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces. Hoy martes, a las 20:30, en la Academia San Dionisio disertará sobre 'El nombre de flamenco, que ocho letras tiene', dentro de un acto conmemorativo del cincuentenario de la Cátedra.
      
      - Háblenos de su conferencia.
      
      - Desde los años 60 vengo luchando por dar seriedad científica a los estudios sobre flamenco. Lo común es que cualquiera haya escrito sobre este tema, y se haya acercado a él con visones poéticas y descriptivas, cuando no caprichosas. Gentes faltas de la más elemental formación se permiten opinar de esto y lo otro y escribirlo. Son trascendentes enredadores. Por eso, conviene aclarar el nombre de este fenómeno que se forja en un núcleo muy pequeño de Andalucía la Baja. Si me apuras, es una verdad como un templo lo que decían los antiguos flamencos: "De El Cuervo para abajo está el ajo". Lo primero es el nombre. Y a eso me voy a referir en mi conferencia, un ensayo que he hecho de primera mano, aunque su meollo parte de unas ideas que comencé a intuir y a desarrollar en 1973.
      


       - Además de ocho letras, ¿qué más tiene el flamenco?
      
      - Eso de las ocho letras, es un título nada más. Es la paráfrasis de la canción infantil de "El nombre de María/ que cinco letras tiene...". El flamenco es un arte de transmisión oral, forjado de muchos materiales de acarreo y derribo, que cambian de mano. Es un producto del olvido, potente agente creador, de la heterodoxia, profundamente fundadora, de la venerabilidad y respeto de que gozaron ciertos varones y mujeres en determinados círculos y que fueron dejando una enorme cantidad de formas, que se fijaron con el tiempo. Hay que desengañarse. Todo tiene origen español, con algunas incorporaciones negroides. Su solar natal, como dijo Federico García Lorca en el año 1935: "De Jerez a Cádiz, diez familias de la más pura casta, guardan con avaricia la gloriosa tradición de lo flamenco".
      
      - ¿Qué rumbo llevan los estudios sobre el flamenco?
      
      - Frente al empirismo y el capricho, las falsas tradiciones, los testimonios interesados de tal o cual viejecito, se ha impuesto, y me impuse, desde hace muchos años, un buen trabajo de campo, imposible de hacer hoy, llenarme de polvo en los archivos, lecturas diversísimas, y, sobre todo, métodos científicos. Pueden contarse, con los dedos de una mano los estudiosos serios que van luchando contra viento y marea, frente a gentes que han dejado fijados como dogmas, sus peregrinas y gratuitas opiniones. José Blas Vega y yo mismo, Faustino Núñez, los Soler, Gerhard Steingress , José Luis Ortiz Nuevo y alguno más, han tratado con seriedad este fenómeno. Hay que desconfiar de estudios que se están propiciando desde las universidades. Sus autores no han podido hacer trabajo de campo serio, sencillamente porque no están vivos los materiales, no los hay o son muy escasos, y dotan de aparente seriedad algo que puede motejarse.
      
      


       - ¿Qué futuro augura al flamenco?
      
      - El flamenco es un fenómeno tradicional, que procede de cuatro o cinco casas cantaoras. Actualmente lo que se canta son 'temitas' de autor, que se han subido al prestigioso remolque de lo flamenco para tener cabida y poner la mano en la Sociedad General de Autores. Es cierto que ha habido etapas críticas y que lo que ha estado soterrado vuelve a relucir otra vez. Esperemos que cuando se redescubra el flamenco, no sea muy tarde. Pero eso ha ocurrido siempre. Esas grandes casas cantaoras que hubo o han desaparecido o están a punto. Sus vástagos actuales han dilapidado o están dilapidando las herencias recibidas. Quien quiere cantar se sobra y se basta con mimetizar un disco de esos años.
      
      - Pero ¿es que el flamenco no puede evolucionar?
      
      - El flamenco ha sido siempre un arte vivo, en continua evolución, en el que se han incorporado elementos tradicionales que se han tradicionalizado, nuevamente, por otro cauce expresivo . Tiene en sí mismo sus propios mecanismos y resortes que garantizarían su supervivencia. Siempre que se ejecuta es distinto. Cada acto cantaor es uno y efímero, irrepetible, pero es el mismo. Las verdaderas casas cantaoras tienen sus propios principios amasados de años. Frente al 'artisteo', todavía quedan los del llamado 'sector intimista' del cante que, pueden ser el futuro. Dejémoslos estar. Pero denunciemos lo otro.
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MARTES 13 DE MAYO DE 2008

       MICIANO EN EL RECUERDO
      
      
       Cuando el 12 de Junio de 1974, moría en Madrid Teodoro Miciano, el mundo del arte perdía al más importante grabador de las últimas generaciones. Pocos días antes de su fallecimiento, la IV Edición de la prestigiosa Bienal Internacional de Artes Gráficas de Florencia, le había premiado con su Medalla de Oro, distinguiéndolo entre famosos grabadores de más de sesenta países.
      
       Teodoro Miciano había nacido en Jerez en 1903, iniciándose en el arte bajo la orientación de su tío y padrino Nicolás Soro, continuando posteriormente sus estudios en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla con Gonzalo Bilbao y Gustavo Bacarisas, siendo este además de íntimo amigo, la persona que influyó de manera más destacada en la trayectoria de nuestro artista.
      
       Su etapa jerezana resulta generosamente fecunda, ejerciendo magisterio en la Escuela de Artes y Oficios y montando estudio propio en el que llevó a cabo una amplia producción de dibujos, ilustraciones de libros, carteles, grabados, artes gráficas y propaganda comercial, pero es en Barcelona, ciudad a la que tiene que exiliarse al finalizar nuestra Guerra Civil, donde Teodoro Miciano desarrolla brillantísimamente lo más importante de su creación.
      
       Incansable buscador de nuevas técnicas, Miciano se convierte en “figura señera de las artes gráficas catalanas”, según palabras recientes de Francesc Fontbona.
      
       En la ciudad Condal, Miciano concibe la realización de su obra más emblemática “El Quijote” patrocinada por un grupo de jerezanos, los hermanos Jurado y otros amigos, asociados en “Ediciones Jurado”. Se dice que esta obra, “El Quijote de Miciano”, es la más importante y bellamente impresa entre las más de 1.300 ediciones ilustradas que se conocen de la obra de Cervantes.
      
      


      
       Pero, por supuesto, no es “El Quijote” la única labor de su etapa en Barcelona, ya que allí imparte clases en la Escuela de Artes y Oficios, trabaja en el Conservatorio de Arte del Libro de dicha ciudad, colabora con la Asociación de Bibliófilos, ilustrando clásicos españoles, edita sus famosas barajas para Fournier, dicta conferencias sobre arte y, por muchas obras de su increíble amplísima producción, consigue numerosos primeros premios.
      
       Cuando, después de más de quince años en Barcelona, se traslada a Madrid para dirigir la Escuela Nacional de Artes Gráficas, la Calcografía Nacional y colaborar en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, Teodoro Miciano es ya un artista de prestigio internacional.
      
       Resulta difícil condensar en breves líneas tanta grandeza. Por ello hoy, en la Real Academia de San Dionisio, de la que Miciano fue Académico de Número, vamos a recordar más ampliamente su vida y su arte.
      
       Ana Rubio, historiadora del arte, estudiosa de Miciano y organizadora y comisaria de la Exposición sobre el artista, montada en Jerez con motivo del IV Centenario de la primera edición del Quijote, en el año 2003, dice que “hay que recuperar a Miciano en su ciudad”. Por ello, siguiendo su consejo, pretendo poner mi grano de arena y mi modesta colaboración en tan grato y justo cometido.
      
       Esta noche, a las ocho y media, hablaremos de Miciano en la Academia. Allí les espero.
      
      
      
       Francisco Garrido Arcas.
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MARTES 22 DE ABRIL DE 2008

       “VIAJE DE LAS INDIAS ORIENTALES Y OCCIDENTALES” (De Jerez a Nueva York)
       (Entrevista realizada por Arantxa Cala para las páginas de cultura de Diario de Jerez)
      
      Don Miguel se quedó asombrado. ¿Qué tipo de animal era aquél, esa bestia feroz que los asiáticos manejaban a su merced para la guerra? "... A los cuales ponen una cadena en su trompa y en ella una catana que es como alfange, y los enseñan a jugar con ella a una y otra parte, y al que alcanzan le hacen pedazos, y encima traen cuatro y seis arcabuceros o flecheros metidos en un castillo de madera muy curioso, y en el pescuezo traen otro hombre...".
      
      Son apuntes que podrían pertenecer a un libro de viajes de la actualidad. Pero no es así. Miguel de Jaque de los Ríos de Manzanedo, nacido en Ciudad Rodrigo en 1574, escribió 'Viaje de las Indias orientales y occidentales' en 1606. Una obra que relata los periplos de este joven alrededor del mundo, y que ahora, siglos después, ya restaurada, llega a las manos de los lectores del siglo XXI.
      
      Allá por 1986, Ramón Clavijo, director de la Biblioteca municipal, revisando los catálogos de los fondos patrimoniales, le llamó la atención la existencia de un manuscrito del siglo XVII, del que no se tenía prácticamente referencia, pero que sin embargo estaba en nuestra Biblioteca, y que parecía un manuscrito original. En aquella época, Clavijo publicó un pequeño artículo en 'Historia y Vida' sobre este legajo, "aunque pensé que la cosa no daría para más porque el manuscrito que se conserva aquí está incompleto, por ejemplo, falta el final". Sin embargo, hace unos cuatro años, mirando Ramón en un catálogo los libros que formaban parte de una colección de un bibliófilo norteamericano llamado Obadiah Rich, aparece el 'Viaje de las Indias orientales y occidentales', que pertenece a la Biblioteca de Nueva York. El objetivo era comprobar si la copia que existía en Nueva York era la misma que la de Jerez, ver si también le faltaban páginas o, en caso contrario, recomponer un viaje del que nadie tenía noticia. Junto a Ramón, entró en este ambicioso proyecto José López.
      
      


       Y efectivamente, el manuscrito de Nueva York era más moderno que el jerezano, y contiene la historia completa del viaje. "A partir de este momento nos metemos en dos tareas: recomponer la historia del propio manuscrito, es decir, cómo es que existe una copia en Nueva York del siglo XVIII y otra en Jerez del XVII, y desvelar la historia completa del viaje", apuntó Clavijo.
      
      Sin embargo, la teoría de estos estudiosos es que la copia que permanece en Jerez es una corrección del propio autor a la original. Y la copia de Nueva York, lo es de la original. Aunque en el aire está todavía la ubicación del primer borrador, y por qué Jerez es depositaria de esta copia incompleta.
      
      


       Así pues, 'Viaje a las Indias orientales y occidentales' llega ahora reeditado, de la mano de Ramón Clavijo y José López y Ediciones Espuela de Plata. Un libro que se presentará hoy martes, a las ocho y media de la tarde, en la Academia San Dionisio. "La obra no sólo supone la recuperación de un documento que es considerado patrimonio bibliográfico, ya que el libro manuscrito original está muy frágil. Es una forma de continuar con la historia. Esta historia es muy interesante ya que es un viaje por prácticamente todo el mundo conocido, y por tanto, se da al público ya no sólo un libro de viajes, sino que se pone a disposición de los investigadores un material al que es difícil acceder en su estado original", comentó Clavijo.
      
      El libro está dividido en dos viajes: el primer periplo de Miguel de Jaque, que comenzó en 1592, desde Sanlúcar, con tan sólo 18 años. Es el recorrido de las Indias orientales. El regreso lo hace en 1598. Y dos años después, se embarca de nuevo, pero esta vez hacia las Indias occidentales. Es curioso destacar que en Ciudad Rodrigo, donde se levantan monumentos dedicados a De Jaque, no haya constancia de los detalles de este viaje. Por ello, José López y Ramón Clavijo no descartan presentar también este libro en la tierra que vio nacer a este joven aventurero.
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MARTES 8 DE ABRIL DE 2008

       UN MUSEO PARA LAS CIENCIAS
      
      En las primeras fotografías de los viejos Institutos españoles aparecen los profesores con aparatos propios de las enseñanzas que ejercían. Da la sensación que aquellos objetos eran su señal de identidad y que los mostraban inmensamente orgullosos por ejercer aquella enseñanza que daba aires de modernidad al centro al que pertenecían. También en las Memorias Anuales, que de cada curso se hacían en los Institutos españoles, aparecen fotografías de los Gabinetes de Historia Natural y de Física y Química, fotografías de la Biblioteca, del Gimnasio, del Salón de Actos. Estas colecciones demostraban la calidad y riqueza del Instituto que basaba la calidad de su enseñanza en la posesión de estos ricos recursos.
      ¿Qué aparatos son estos?, ¿de dónde procedían?, ¿quién los fabricaba?, ¿qué demostraban? Asimismo, ¿cuál es el origen de los animales?, ¿de dónde proceden las colecciones de rocas, de minerales?, ¿y los fósiles, de dónde son?, ¿quién hizo el herbario?
      Este ha sido el punto de partida de nuestro trabajo y responder a estas preguntas nos ha ayudado a catalogar y clasificar los materiales conservados en el Instituto Padre Luis Coloma de Jerez de la Frontera. Las Memorias del Instituto nos confirman que los profesores de Jerez en el siglo XIX estaban convencidos de que todo lo que enseñaran en sus clases podía demostrarse con aparatos apropiados o con objetos relacionados con sus programas. De este modo se empeñaron en la formación de colecciones en todas las asignaturas. Los de Literatura, Latín y Griego tenían la responsabilidad de formar la Biblioteca, representar obras de teatro, convencer para la lectura. Los de Ciencias Naturales confeccionarían un Museo de Historia Natural y llevarían a cabo visitas al medio natural para hacer colecciones de productos naturales locales o de la comarca. Los profesores de Física y Química iniciaron los Gabinetes que llevan el nombre de la asignatura e inician la búsqueda y fabricación de aparatos que explicaran el progreso en plena era de la revolución industrial. Los de Historia quisieron hacer un Museo de Arte y prepararon una colección arqueológica y numismática. Los de Geografía hicieron colecciones de mapas, esferas armilares, globos y trabajaron en el primer observatorio meteorológico de Jerez. Los profesores de Gimnástica instalaron aparatos de todo tipo en el primer gimnasio de la ciudad. Los de Dibujo obtuvieron de los Museos de Madrid vaciados de esculturas clásicas, grabados de la calcografía nacional, láminas, etc.
      
      


       Consecuencia de todo ello es el Museo que el Instituto Padre Luis Coloma ha conseguido presentar a la ciudad de Jerez en el presente curso 2007 – 2008. Pocos centros de enseñanza españoles poseen una colección semejante. De ahí que su excepcional presencia le de al Instituto y a Jerez la oportunidad de lograr un museo de la Ciencia para Jerez, pues en la Andalucía occidental no existe ninguna colección de este tipo. Está instalado en un salón de grandes dimensiones. Tiene alrededor doce vitrinas que contienen una magnífica colección de animales disecados del mundo entero, minerales, rocas, fósiles. Esta colección se inició en 1850 y prosiguió durante los siglos XIX y XX. En ella podemos encontrar ejemplos de todo aquello que represente a la Naturaleza y que sirva como vehículo de aprendizaje para los alumnos desde el s. XIX hasta nuestros días. En el centro, una larga hilera de vitrinas antiguas de madera y cristal, adquiridas al fabricante alemán Max Kohl en el s. XIX, contienen los aparatos que durante los dos últimos siglos fueron utilizados en la enseñanza de la Física y la Química. Son un total de 300 objetos muchos procedentes de Alemania, de Francia o de Inglaterra. La exposición presenta también un imponente Herbario de flora pirenaica que contiene mil especies distintas y hecho exclusivamente para el Instituto de Jerez en 1876.
      También es posible consultar e investigar materiales como libros de texto, catálogos, mapas, cuadernos, memorias anuales que nos dan idea de la larga existencia de este Instituto, el más antiguo de Andalucía (fundado en 1838), que puso en marcha el bachillerato recién creado por la ley Pidal(1845)y por la ley Moyano ( 1850).
      De aquí nuestra principal conclusión: del conjunto de esta colección deriva un extraordinario recurso didáctico, cuya contemplación por parte de los alumnos y visitantes ha sido siempre grata y portadora de una importante dosis de motivación por el aprendizaje, disfrutada tanto por los alumnos como por los profesores.
      M.ª Dolores Rodríguez Doblas
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MARTES 1 DE ABRIL 2008

       EL CINE, ¿CULTURA O CIENCIA?
      La Real Academia Española de la Lengua define el cine como: “Técnica, arte e industria de la cinematografía”. Una simple mirada a la definición permite asociarla a la ciencia, la creatividad y la economía. Consecuentemente, la definición no revela la respuesta a la pregunta.
      Eric Rohmer, crítico y cineasta francés, ofrece la definición que se expone a continuación: “El cine es pedagogía a 24 imágenes por segundo”. La formulación, así, establecida muestra que el cine está involucrado en los procesos de enseñanza-aprendizaje a través del movimiento y del dialogo. No obstante, la variación de una palabra “pedagogía” por ciencia o cultura nos conduce a una nueva dimensión del problema.
      Desde cierto punto de vista, el cine es considerado puramente un hecho cultural porque se nutre de diversas fuentes culturales. Libros, comics, teatro, fotografía, música e incluso hechos reales son alimento de los guiones. Todos son asociados con eventos culturales, con la salvedad de los dramas reales. Sin embargo, este último ocurre en una sociedad que es la que demanda y construye la cultura.
      Entonces, por qué cuestionarse sobre si es ciencia el cine. Por dos razones básicas: demanda de la ciencia para su desarrollo y, además, explota a la ciencia en su discurso dramático.
      La primera proyección data del 28 de diciembre de 1895. De ese momento a hoy, aquellas primeras películas de corta duración, sin sonido sobre hechos cotidianos han dado paso a las grandes producciones.
      Se puede establecer que los fundamentos del cine son dos: uno teórico y otro técnico. El primero, propuesto por P. M. Roger, se conoce por “teoría sobre la persistencia de la visión”. La misma explica la capacidad de retener imágenes en la retina tras dejar de mirarlas durante una fracción de segundo. Lo técnico se puede personalizar en la fotografía. Fue esta última la que induce al siguiente paso, el cine. Muybridge plasmó el movimiento del caballo con varias cámaras con la idea de comprobar si el animal colocaba las patas en el suelo. Con el conocimiento de esa teoría, se desarrolló el zoopraxiscopio. Poco a poco surgen aparatos hasta concluir con los logros de Edison y los Lumière.
      
      


       En el universo del cine, la ciencia ha sido empleada desde diversos puntos. En primer lugar, la vida de científicos son temas muy socorridos y fácilmente dramatizables, además de muchas ideas científicas.
      Pero dentro de la trama debe estar la ciencia en mucha o poca medida, debido a que debe respetarse las leyes de la Naturaleza, salvo la ciencia-ficción que violadas en pos de una espectacularidad.
      Y, quizás, la visión deformada de la ciencia en el cine sea un punto a denotar. La infalibilidad, la desconexión, el dogmatismo, la concepción ateórica, la experimentación como madre, el individualismo y el azar son las características fundamentales que ofrece el cine. Incluso, para el cine, un científico se ve como un hombre blanco de mediana edad, soltero, introvertido y poco sociable, algo despistado y despeinado; en muchos casos, perverso. Así mismo, hay una característica redundante, la nacionalidad estadounidense.
      Finalmente, se puede concluir que el cine es cultura en base al siguiente razonamiento: la ciencia es un acto humano, inmerso en una sociedad que proporciona modos de vida y costumbres, conocimientos y grados de desarrollo artístico, científico e industrial, a lo que llamamos cultura.
       Francisco José García Borrás
      
      
MARTES 11 DE MARZO DE 2008

       EL IMAGINERO SEVILLANO IGNACIO LÓPEZ Y SU POSIBLE OBRA EN JEREZ
      
       El 11 de Abril de 2006 publicamos en este mismo periódico un artículo titulado “El escultor Ignacio López. Posible solución a una incógnita”, en el que pretendimos rescatar del olvido la figura de este imaginero. Nacido en Sevilla a mediados del siglo XVII, donde se formaría bajo la influencia de Pedro Roldán, pronto decidió buscar nuevos horizontes laborales en el sur de la región. Y, así, a partir de 1680 y hasta su muerte en 1718 lo encontraremos activo en la vecina ciudad de El Puerto de Santa María, en la que desarrollaría una fecunda actividad tanto para ella como para otras localidades cercanas.
      Ya en aquel breve estudio llamábamos la atención sobre un conjunto escultórico obra de este artista y conservado en la Parroquia de la Oliva de Lebrija: las documentadas tallas de Santa Ana y la Virgen Niña y las muy seguras de Santiago, San Isidoro y San Benito, todas ellas realizadas en torno al año de 1695. Las grandes analogías formales que presentaban respecto a un excelente y unitario grupo de imágenes, que encontramos repartidas principalmente por diferentes iglesias de Jerez y El Puerto y que podemos fechar entre finales del siglo XVII y el primer cuarto del XVIII, nos animó a atribuir éstas últimas a la mano de Ignacio López. Nos referimos, entre otras, a las tallas jerezanas de la Virgen del Mayor Dolor, el grupo de la Piedad, los titulares del Desconsuelo, la Virgen de la Luz de San Marcos y el relieve de la Anunciación de la iglesia de San Francisco, así como a las portuenses de Jesús Nazareno, la Virgen del Mayor Dolor y el apóstol San Juan de la cofradía de la Veracruz y la escultura del retablo de Ánimas de la Iglesia Prioral
      
      


       En este sentido, hay que resaltar que ya en los años 80 y 90 otros historiadores del arte llamaron la atención sobre las estrechas semejanzas que mostraban todas ellas. Sin embargo, hasta la publicación de nuestra teoría, estas ideas habían desembocado en una tendencia que consideramos errónea: su localización dentro del foco escultórico del Jerez de la primera mitad del siglo XVIII, y más concretamente entre la producción del jerezano Francisco Camacho de Mendoza (1680-1757).
      A finales del año 2006 sacamos a la luz el resultado de nuestras investigaciones en el número 37 de la Revista de Historia de El Puerto, donde, además de adentrarnos con mayor detalle en el estudio de la personalidad de este artista, logramos documentar como suya la imaginería del destacado retablo de Ánimas de la Prioral de El Puerto. Desde entonces han sido varias las conferencias que hemos pronunciado, tanto en esta última localidad como en Jerez, para difundir la poco conocida figura de este interesante escultor.
      En esta ocasión, la Real Academia de San Dionisio nos brinda la oportunidad de tratar nuevamente el tema. Con el objetivo de intentar estudiar su posible actividad en Jerez, haremos un repaso por cada una de las piezas locales que se le pueden asignar. No obstante, previo a ello, situaremos al imaginero en el contexto de la escultura sevillana y comarcal de su época. De este modo, nos detendremos de manera especial en el citado Camacho de Mendoza, recogiendo nuevas aportaciones sobre su vida y su obra, para a partir de ahí intentar delimitar su estilo de la impronta de las obras de Ignacio López. Un necesario ejercicio comparativo con el buscamos evitar las habituales confusiones entre ambos artistas. Descubriremos, entonces, el sello inconfundible de la gubia del maestro hispalense, posible autor de algunas de las joyas escultóricas más sobresalientes que dejó el periodo barroco en nuestra ciudad.
      
      José Manuel Moreno Arana
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MARTES 4 DE MARZO DE 2008

       SOBRE LA AUTORÍA DEL CRISTO DE LA VIGA
      
      Hace algunos años publicamos un artículo en el que dábamos una hipótesis sobre la autoría de la escultura conocida en Jerez como Cristo de la Viga que se venera en la santa Iglesia Catedral. En este texto dábamos como autor de la imagen a Francisco de Heredia, entallador asentado en la comarca entre 1522 y 1532. Para realizar tal afirmación nos basábamos tanto en documentos escritos como en el análisis estilístico no sólo de esta obra, sino de otro crucificado que se conserva en la parroquia del Divino Salvador de Vejer de la Frontera.
      
      No sabemos si por suerte o por desgracia, este artículo (publicado primero en la revista Laboratorio de Arte y luego en el Diario de Jerez) ha pasado inadvertido a todo el mundo. Es cierto que nadie, que sepamos, se ha atrevido a cuestionar lo que en él se decía, pero también es verdad que en ninguno de los textos que se han escrito desde entonces se menciona tan siquiera la atribución, que, modestia aparte, es la más seria que se ha hecho sobre una imagen de la que se han dicho mil disparates
      
      


       Durante las primeras décadas del siglo XVI Jerez de la frontera era una ciudad próspera, enriquecida por el comercio de vinos con los países del norte de Europa. Junto a una población paupérrima convivían nobles y mercaderes dueños de fortunas inmensas. Además, la Iglesia disponía de amplias rentas con las que encargar obras de arte. Hasta el momento, las piezas artísticas que se habían realizado habían sido importadas, bien desde Sevilla o desde lugares mucho más lejanos, como Borgoña, Génova o Nottingham. En 1522 Francisco de Heredia aparece asentado en Jerez, siendo el primer escultor documentado en nuestra población. La estética de su obra hace pensar que se formó con Pedro Millán, pues conserva rasgos de este autor, si bien se adentra más en los postulados renacentistas, abandonando casi por completo los formalismos del arte gótico. Por desgracia, la mayor parte de la obra de Francisco de Heredia se ha perdido. Sabemos que realizó un retablo para la primitiva capilla de Los Remedios de Jerez, otro retablo para la iglesia de Santa María de Cádiz, las claves superpuestas de madera de la iglesia del antiguo convento de las Cinco Llagas de Alcalá de los Gazules y un autómata de madera para la torre del reloj de Cádiz. El Cristo de la Viga formaba parte de un conjunto de obras que la familia Pérez de gallegos encargó a Heredia para su capilla de la colegiata de San Salvador en 1532. Se trataba de un retablo, una reja y una viga con imaginería encima, que es de donde pensamos que procede el Cristo. La relación posterior de la familia con este crucificado parece avalar nuestra hipótesis.
      
      
      Manuel Romero Bejarano.
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MIÉRCOLES 27 DE FEBRERO DE 2008

       “LA INFORMACIÓN COFRADE EN LA PRENSA. HOJA DEL LUNES DE JEREZ.”
      
      
       Un año más, esta noche la Hermandad Sacramental del Santo Crucifijo de la Salud presentará su ya tradicional libro “Jerez en Semana Santa”, que con está edición alcanza su XII volumen y que, como ocasiones precedentes, ofrecerá una visión singular de la conmemoración pasional en nuestra ciudad, a través de numerosos artículos, grabados e ilustraciones cuidadosamente seleccionados, que permitirán a los lectores conocer determinados aspectos de nuestra Semana Mayor.
      
       Ya en el número once de este meritorio empeño bibliográfico de la referida Hermandad del Santo Crucifijo, quién esto firma acometió un ensayo sobre la Semana Santa de Jerez y los Medios de Comunicación Social, recopilando en el mismo la presencia de la información cofrade en los periódicos de nuestra ciudad, las Emisoras de Radio y los Canales locales de Televisión, especialmente a partir de la segunda mitad del pasado siglo XX y hasta nuestros días, anunciando entonces la intención de proseguir esta investigación sobre la presencia de las noticias relacionadas con nuestras Hermandades y Cofradías, en la prensa jerezana del último cuarto del siglo XIX y primera mitad del XX, en las Revistas dedicadas al ciclo festivo de la Primavera que eran habituales en las décadas de los cuarenta y cincuenta y desde luego lo que a esta parcela concreta de la información aportan las nuevas tecnologías y más en concreto las páginas Web de las Corporaciones penitenciales y los Portales dedicados a la misma en Internet.
      
      


       Antes, sin embargo, de adentrarnos en la diversa, efímera y a veces voluntariosa y poco profesional actividad periodística sobre la Semana Santa en la Red, he querido dedicar este año una atención especial a la publicación que fuera portavoz de la Asociación de la Prensa de nuestra ciudad, entre los años sesenta y ochenta del pasado siglo, bajo la cabecera de “Hoja del Lunes” y que llegaba a manos de los lectores precisamente ese día de la semana al no publicarse entonces el diario “La Voz del Sur” para que, al igual que en el resto de España, sus periodistas y restantes trabajadores, pudieran disfrutar del descanso semanal en domingo.
       Y precisamente de ello, en el acto de presentación del libro “Jerez en Semana Santa”, volumen XII, organizado por la Hermandad del Santo Crucifijo, en la sede de la Real Academia de San Dionisio, como viene siendo habitual, me propongo hablarles esta noche a cuantas personas se interesen por el tema, a partir de las ocho y media, atendiendo la invitación que en tal sentido me ha formulado la mencionada Cofradía de la Madrugada.
      
      
      
       Andrés L. Cañadas Machado.
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MARTES 26 DE FEBRERO DE 2008

       LA RESTAURACIÓN DE LA VIRGEN DEL SOCORRO
      
      Mi conferencia de hoy, a las 20:30, en la Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras, versará sobre el proceso de restauración llevado a cabo sobre la cara, manos y estructura de la imagen de Ntra. Sra. del Socorro. Se expondrán el estado inicial de conservación, los estudios previos (imágenes mediante TAC, etc.) y los trabajos de restauración realizados en el taller de empleo “Astarté” de la fundación “Alcalde Zoilo Ruiz-Mateos”, con la colaboración del monitor de talla D. Pedro Ramírez. La charla estará apoyada por una presentación visual de imágenes de todo el proceso de la restauración, para hacerla más interesante e ilustrativa.
      
      A modo de resumen, destacar que:
      - La restauración ha sido necesaria por encontrase la imagen con evidencia de ataque de insectos xilófagos, proveniente de la estructura de madera que forma el candelero o base de la imagen que ha precisado su sustitución por uno nuevo tratado, para repeler futuros ataques.
      


       - Se ha llevado a cabo la eliminación de antiguos tornillos y añadidos metálicos, que ya no son necesarios y, sin embargo, afeaban y dañaban la imagen. Se le han realizado unos brazos articulados nuevos ya que los antiguos no se encontraban en buen estado.
      - Durante los trabajos se ha constatado la necesidad de realizar una limpieza del rostro y las manos de la Virgen debido a la gran cantidad de restos de cera, suciedad y humo acumulado en la superficie de la imagen. Además se han restaurado algunas zonas muy dañadas por efecto de los arañazos producidos por alfileres.
      Con esta intervención la imagen de Ntra. Sra. queda restaurada, limpia y saneada en todas sus estructuras de madera de forma que se garantice su conservación durante mucho más tiempo.
      
      Concha Casado Pradera
      Restauradora
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MARTES 19 DE FEBRERO DE 2008

       LA RESTAURACIÓN COMO FUENTE PARA LA HISTORIA
      
      La dedicación al ejercicio de mi profesión como conservador-restaurador me ha permitido vivir en primera persona la evolución constante de conceptos, técnicas, criterios y metodologías.
      Se trata de una labor que en escasos veinticinco años se ha reglado con normativas y leyes, ha sido asumida por una sociedad más concienciada y, se la ha dotado de medios tecnológicos tan sofisticados que comparativamente con mis inicios son casi de ciencia-ficción.
      Aunque aún conserva cierta dosis de oficio, se ha dejado atrás aquella visión romántica de una actividad artesanal, hermética y oscurantista, siempre entre recetarios, donde las habilidades artísticas -casi milagrosas- se anteponían a la obra de arte.
      Sin embargo, a pesar de la regulación que funciona con absoluta normalidad en iniciativas impulsadas desde la administración pública, aún coexisten en ámbitos privados, tendencias opuestas y confusas que favorecen la aparición de controversias.
      Así, no es extraño que todavía, sin unidad de criterios, podamos contemplar restauraciones exageradas, intervenciones arbitrarias que ceden a exigencias estéticas o, posiblemente las más censurables, aquellas que por sustracción o adición modifican indiscriminadamente la composición original.
      La intervención sobre el bien cultural en la actualidad no recae exclusivamente como era tradicional en la figura del restaurador. En un contexto de alto nivel de exigencia, no se concibe el proceso de restauración sin la participación de diversas disciplinas que permiten establecer estrategias y adoptar los criterios oportunos. Este proceso de investigación resulta indispensable, ya que elimina riesgos innecesarios proporcionando un profundo conocimiento de la obra desde distintas áreas: histórica, técnico-constructiva, científica y conservativa.
      De estos estudios preliminares deseo destacar, por su valiosa aportación documental, las investigaciones histórica y científica que, cada vez más, aprovechan las posibilidades excepcionales que brindan los procesos de restauración.
      
      


       Mediante la realización de complejos proyectos que incluyen planimetrías, ensayos de laboratorio, analíticas sofisticadas y exhaustivos estudios históricos se obtiene un volumen de información tan significativo y específico, que además, permiten en más de una ocasión revisar vías de investigaciones anteriores, o esclarecer dudas sobre la autenticidad de las obras.
      Igualmente, en ocasiones muy aisladas, al rigor metodológico se le unen la casualidad y la fortuna que deparan en el hallazgo de documentos, inscripciones, firmas y objetos -que aunque la mayoría de las veces son de escaso valor- siempre contribuyen a la investigación.
      En definitiva, la restauración actual está en constante transformación fruto de los nuevos criterios, normativas y avances tecnológicos en materia de la salvaguarda del patrimonio histórico-artístico. La adaptación a estas exigencias explica la enorme evolución de la profesión en las últimas décadas, donde el empleo de nuevas técnicas y materiales nos ha obligado a alcanzar un notable grado de especialización. No obstante, como señala en una de sus publicaciones la profesora D.ª Ana Calvo, ni todo lo nuevo es mejor, ni todo lo antiguo es siempre lo más adecuado.
      
      Francisco Bazán Franco
      Conservador-Restaurador
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MARTES 12 DE FEBRERO DE 2008

       MANUEL MARTÍNEZ ARCE. IN MEMORIAM
      La Real Academia de San Dionisio de Ciencias, Artes y Letras me ha brindado la oportunidad de ocupar su tribuna de oradores como ponente del prestigiado y prestigioso ciclo Jerez siempre y, por ende y consiguientemente, la posibilidad de rescatar de las alacenas del olvido una figura jerezana de indudable crédito, nombradía y enriquecedor legado personal: Manuel Martínez Arce. No cabe la menor duda que agradezco sobremanera la invitación –gentil, quizá desmesurada cuanto de mi caso se trata, posiblemente por exceso benévola- concedida por la docta casa. Y la agradezco porque me saco la espina de la desmemoria colectiva para subrayar (en letras fluorescentes) la vida y obra de quien entregara –a manos llenas, a corazón palpitante, a pulmón oxigenado- su inteligencia, su perseverancia, su don de gentes y su fe inquebrantable a la causa periodística, profesional y religiosa. Un ser polifacético, incansable, cortés, inusitado. Porque Manuel Martínez Arce (Jerez de la Frontera, 1907-1989) destacó poderosamente en ámbitos tan castizos y tan sublimes a la misma vez como el periodismo, el mundo de la publicidad y el orbe –¡y la urbe!- de los mundos y los trasmundos de la Semana Santa.
      Constatemos brevemente algún significativo apunte a estos tres respectos. Primero: Martínez Arce escribió considerablemente en los periódicos locales. Y su obra periodística, si la miramos hoy al trasluz de las circunstancias históricas que le tocó protagonizar y al arrullo de la típica y a veces tópica idiosincrasia local, constituye un legado paradigmático de prosa sin prisa, de monumento a la dignidad de los valores humanos y una sonata de biensonante soltura gramatical. Escribía artículos muy bien plumeados, como dictados por las alas angelicales su espíritu comprometido con la honradez de su pensamiento, con la rectitud del más conjuntivo decálogo moral, con ese necesario consorcio que ha de establecerse entre las cosas mundanas y los asuntos de Dios. De estilo directo y pegadizo, con acentos envolventes y un tecleado lineal pero profundamente literario, nuestro protagonista destilaba esa pegadiza maestría de los más preclaros escritores de periódicos del medio siglo.
      Segundo: Su inclusión en el género publicitario cuajó enseguida, encontró la horma de su zapato, halló el lingote de su valía, desde que entrara a formar parte de la celebérrima empresa Publixerez. Un fichaje cuyos réditos depararía innúmeros proyectos sin duda rompedores, amén de sujetos a un vanguardismo comercial raramente reconocible antaño.
      


       Rompería moldes en el gremio con la facilidad de su talento o con el talento de su facilidad. Una rara avis todopoderosa, un romántico de los dividendos, un rentable ideólogo de la sociología publicitaria. Sobre su mesa de operaciones molturó Martínez Arce todo un arsenal de iniciativas que pronto ligarían realidades tan opuestas, tan antagónicas, tan antónimas hasta la fecha como la edición de libros y revistas y los faldones publicitarios, el arte del diseño gráfico y la cultura de sensaciones, las reminiscencias aristocráticas jerezanas y su traducción en un bosquejo colorista de los espacios. Hizo patria sin resbalar en las trampas de ningún chovinismo. Entrelazó el tejido empresarial de la ciudad editando publicaciones de incontestable calidad, formaba e informaba, dibujaba titulares, encargaba etiquetas, suministró enfoques artísticos a la frialdad de la comercialización de la oferta y la demanda.
      Tercero: Manuel Martínez Arce luchó denodadamente por el florecimiento, la ordenación y el esplendor de la Semana Santa Jerezana siempre a mayor Gloria de Dios. Dios como guía, como norte, como simiente, como labranza. Y a su tenacísima labor en pro de la ideación, de la creación y de la constitución de la Unión de Hermandades y, por ende, de la Carrera Oficial hay que sumar –como eslabones de una misma cadena- su concluyente concurso en la creación de la Diócesis Asidonia-Jerez, del entonces Secretariado Diocesano de Hermandades y Cofradías –hoy rebautizada como Delegación Diocesana- y de activísimas bolsas de caridad a diestro y siniestro. Como artífice de la mencionada Unión de Hermandades –de cuyo primer Consejo ocupó cargo de secretario- aportó lo indecible, gestionó hasta la extenuación, buceó en las acuáticas profundidades de los despachos burocráticos, de la mano izquierda y la larga cambiada, de la elegantona media verónica en la diplomacia necesaria para convencer a propios y extraños, a políticos y a representantes eclesiales, de la idoneidad –intachable e inmarchitable- de unificar los horarios e itinerarios de las cofradías, así como de construir una entidad responsabilizada de velar armónicamente por los intereses comunes de las hermandades jerezanas. En 1939 reorganizó la cofradía de las Cinco Llagas, corporación de la que fue alma máter hasta su fallecimiento. En la sede de la Academia procuraremos iluminar la senda de su portentosa herencia.
      Marco Antonio Velo García.
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MARTES 5 DE FEBRERO DE 2008.

       ARQUITECTURA Y PAISAJE DEL VIÑEDO DEL MARCO DEL JEREZ.
      Dentro de la extraordinariamente rica arquitectura agrícola andaluza, las casas de viñas del Marco del jerez constituyen un conjunto singular y único por su especificidad arquitectónica y paisajística.
      
      Buena parte de las actuales casas se edificarían en los dos cuartos centrales del siglo XIX, momento en el que la superficie del viñedo se duplica como respuesta lógica a la imparable expansión del negocio bodeguero. Constituyen por ende una cara distinta pero complementaria de la arquitectura del vino, y su construcción sería responsabilidad de los mismos maestros y arquitectos que estaban construyendo las bodegas en la ciudad.
      
      Las casas de viñas, como sus homólogas bodegas, responden a un modelo arquitectónico estandarizado y funcionalmente maximizado, ajeno a la gran arquitectura rural del Valle del Guadalquivir; cortijos y haciendas de olivar. A diferencia de estos, las viñas carecen habitualmente de patio y se ofrecen y asoman al paisaje en franco diálogo. Son construcciones agrícolas y también productivas, albergan los aperos de labranza pero también los lagares para la pisa, los cuales ocupan dentro de la casa el espacio principal, el auténtico corazón de la edificación.
      
      Su arquitectura funcional produjo paralelamente ejemplos singulares de gran relevancia. Algunos de ellos se convertirían en cabeceras de las explotaciones vitícolas de las principales casas del Jerez y en alojamientos temporales de la adinerada burguesía bodeguera, incorporando para ello estancias residenciales acordes a sus propietarios e incluso capillas. Nombres como Majuelo, Cerro Nuevo o Santa Teresa son algunas de las construcciones más singulares del campo gaditano, que ya en el XIX llamaron la atención de viajeros, estudiosos como Madoz y novelistas como Blasco Ibáñez, el cual ubicó parte de la trama de La bodega en la viña El Majuelo.
      
      


       Aquellos mismo hombres del XIX nos dejaron apasionadas referencias del paisaje vitícola del jerez. Referencias formales y visuales que son sin embargo aspectos parciales de una realidad más compleja y rica que surge de la suma de procesos naturales y antrópicos. El paisaje del viñedo son las casas de viñas, la orografía, la realidad cambiante de las vides, el color de la tierra, los pozos, portadas y elementos menores, o los caminos; pero también forman parte de ese paisaje los modos de recorrerse y usarse el territorio, las huellas de los sistemas de explotación, y las estructuras y relaciones humanas que le dieron forma y lo mantuvieron.
      
      Los valores del paisaje jerezano son por tanto resultado de aspectos formales, ecológicos, ambientales, históricos, estéticos, e incluso evocativos. Son en definitiva valores culturales que definen al ruedo vitícola y a la propia ciudad bodeguera de jerez en su conjunto como un paisaje cultural, de singular relevancia, caracterizado por el mundo del vino.
      
      De casas de viñas, de arquitectura, de paisaje y en definitiva del mundo del vino y de Jerez, hablaremos este martes en la Academia, a las 20:30, Aspectos todos de una única realidad compleja que contiene muchas de las claves de nuestro pasado reciente, y de nuestra cultura.
      
      José Manuel Aladro Prieto
      Arquitecto y profesor de la Univ. de Sevilla.
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MARTES 29 DE ENERO DE 2008

       LA ENSEÑANZA EN JEREZ A FINALES DEL SIGLO XIX
      
      La Revolución septembrina dio paso a un nuevo orden en el que se establecerían el sufragio universal, las libertades de imprenta, de reunión, de asociación y, en el caso que nos ocupa, de enseñanza y de religión. Un decreto-ley de 1868 y la Constitución española de 1876 permitieron crear con gran facilidad centros docentes, situación que aprovecharon determinados sectores sociales como iglesias protestantes, asociaciones católicas, organizaciones obreras, grupos laicistas, etc., para abrir sus establecimientos docentes. Jerez no fue una excepción y el panorama educativo cambió radicalmente en comparación con años anteriores.
      El estancamiento de la iniciativa pública quedó compensado con la proliferación de escuelas privadas. A las tradicionales pequeñas escuelas creadas y dirigidas por maestros y maestras se sumaron las establecidas por las asociaciones e instituciones antes mencionadas, siendo la primera en reaccionar la empresa bodeguera de Manuel M.ª González Ángel (González Byass en la actualidad). Los protestantes también actuaron prontamente con la creación de una escuela en la capilla de las Angustias y dos en el emergente barrio de Mundo Nuevo. Los católicos jerezanos no vieron con buenos ojos estos centros docentes y decidieron contrarrestar la influencia con el establecimiento de escuelas cercanas a las anteriores, ya fuera directamente o a través de órdenes religiosas docentes ayudadas por la familia Domecq o por la Fundación Juan Sánchez. De esta forma aparece un nuevo esquema en la enseñanza privada jerezana; ahora la mayoría de estas escuelas estarán controladas por comunidades religiosas. A la ya existente de las dominicas del Beaterio del Santísimo Sacramento se sumaron las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, las Esclavas del Sagrado Corazón, las Hermanas Carmelitas de la Caridad, la Compañía de María, las hijas de María Auxiliadora, el Santo Ángel de la Guarda, los marianistas del padre Chaminade y, sobre todo, los Hermanos de la Escuelas Cristianas. Estos últimos los más importantes, no sólo por el amplísimo número de alumnos que acogieron, sino por la impronta que han ido dejando en la sociedad jerezana desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. Los Hermanos que pasaron por las aulas de San José, del Sagrado Corazón de Jesús en Mundo Nuevo o del Buen Pastor supieron ganarse el aprecio de sus alumnos y consiguieron para ellos un nivel cultural y social que en la centuria anterior fue muy valorado.
      Juan Luis Sánchez Villanueva (CEHJ
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Viernes 21 de Diciembre de 2007

       CONCIERTO DE VÍSPERAS DE NAVIDAD
      
       Llegados al final del primer trimestre, cuando esta Real Academia ha cumplido con sus ciclos “El vino hacedor de culturas”, “La evolución de la música y el canto” y “El belenismo en Andalucía”, que hemos cerrado con un nuevo volumen de la colección de la Academia titulado Sueños de Navidad de José Ramón Fernández Lira, celebramos hoy este concierto que se ha convertido en una referencia y en un prólogo de estas fiestas.
       Una vez más la Capilla de Música de San Pedro Nolasco, bajo la dirección de José Carlos Gutiérrez, acude a la cita en la biblioteca de la Academia en este entrañable acto en que asistentes y viandantes participan desde el interior del edificio y desde la calle, ya que las puertas permanecen abiertas: esta noche materialmente, en el pleno sentido de la palabra, aunque Jerez sabe que esta Real Academia todos los martes lectivos del curso está de par en par abierta a quienes quieren seguir con nosotros apostando por la cultura universal.
      Esta noche el Concierto de Vísperas de Navidad nos traerá villancicos del siglo XVIII, así como un repertorio de temas populares que vienen tanto de Inglaterra como de diversas regiones españolas: Castilla, Navarra y, por supuesto, Andalucía, con los que diferentes autores, desde Stephen Foster hasta Palestrina, pasando por Cegoñal, Castillo y Guerrero, nos deleitarán en sus evocaciones navideñas.
      
      


       Nada de esto sería posible sin la magistral intervención de las sopranos María Esther Moreno e Inmaculada Pavón, la contralto María Victoria Gutiérrez, el barítono Luis Ruiz Henry y el tenor José Carlos Gutiérrez que, como antes dije, tan entusiásticamente los dirige.
      Con este concierto que cierra nuestro Otoño Musical, en el que la maestría del profesor Benito Mahedero nos demostró, en una magnífica lección al piano, la evolución de la antigua a la nueva música y mientras queda resonando en nuestra Academia la espléndida voz de la soprano jerezana Maribel Ortega Asencio, que acometió todo el romanticismo en los “Lieder” de Roberto Schumann, así cerramos también hoy el año 2007, cumpliendo en el curso presente los primeros sesenta años ininterrumpidos de esta corporación que presido.
      Sirva esta convocatoria para que hoy, a partir de las ocho y media de la tarde, en nuestra sede social, todos los que quieran despedir el año tengan un motivo para juntos, con nosotros y con esta Capilla de Música San Pedro Nolasco, dar paso a una venturosa Navidad.
      Francisco Fernández García-Figueras.
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Martes 18 de Diciembre 2007

       SUEÑOS DE NAVIDAD (1977-2007)
      
      No son pocos los nombres de mis maestros que sin esfuerzo me vienen a la cabeza cuando me remonto a mi infancia y juventud: el Hermano Juan, don Gervasio, don Camilo, don Manuel de Caso, don Ignacio, el inolvidable Hermano Primitivo… Otros siguen siendo para mí muy cercanos: Pedro Aníbal, Manuel Pareja, el Hermano Aguilera, Luis Charlo, Severino, Pilar Puerta… y don José Ramón Fernández Lira, autor de la obra cuyo título encabeza estas líneas y que hoy vamos a presentar en nuestra querida Academia.
      El caso es que desde el año 1977 hasta hoy mismo el ambiente navideño en el colegio de La Salle-Buen Pastor viene reforzado por los pequeños belenes, obras del profesor Fernández Lira, que siempre se apresuran a dar la primera campanada de las fiestas natales.
      
      


       Esas obritas (¿obritas?) en poliestireno (en corcho blanco, como lo llamamos los profanos) nos asombran por lo complejo de su sencillez y nos atraen con la delicadeza de un epigrama de amor helenístico y con esa blancura propia de su material, semejante al níveo color del mármol pentélico, una vez que el tiempo implacable se ha encargado de ir borrando la vistosa policromía de los grandes monumentos clásicos.
      Lira es el Fidias que persiste en llevar a su máxima expresión el precepto antiguo de “ars est celare artem”, y que así oculta en lo pequeño la grandeza del arte. En su libro, elegantemente editado y que ya engrosa la colección académica, nos muestra sus creaciones en el todo y en las partes, en sus bocetos y en sus diferentes perspectivas. Los nombres con que las bautizó están llenos de simbolismo: “Baldaquino”, “Retablo”, “Oriente”, “Paisaje”, “Capilla de caminante”, “Árbol”, “Alpes”, “Cobertizo”, “Quijote”…
      
      


       De la incansable actividad del profesor y académico Fernández Lira es testigo todo aquel que esté mínimamente interesado por la cultura. Baste decir que a él podría acertadamente aplicársele aquello de Fernández de Andrada y su Epístola moral a Fabio:
       Un ángulo me basta entre mis lares,
      un libro y un amigo, un sueño breve
      que no perturben deudas ni pesares.
       Esto tan solamente es cuanto debe
      naturaleza al parco y al discreto,
      y algún manjar común, honesto y leve.
      
      Ustedes, si no vieron esos belenes en su momento, podrán comprobar en las páginas de este libro lo que arriba he afirmando acerca de las ya imprescindibles, por tradicionales y artísticas, cuasi miniaturas de Lira.
      Tendremos mucho gusto en entregarles un ejemplar esta tarde a las 20:30 en la Academia.
      Francisco Antonio García Romero
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“EL LIED EN SCHUMANN”